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Colina magnética

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De lejos se le mostró el Señor. Te quise con amor eterno, por eso he prolongado mi favor, Jeremías 31: 3.

ESCUCHÉ QUE HABÍA UNA COLINA ESPECIAL con poderes magnéticos en Moncton, Nuevo Brunswick. Me parecía increíble que un automóvil pudiera ser atraído hacia arriba únicamente por las fuerzas magnéticas de la tierra. Tenía que comprobarlo. Así que renté un auto y lo conduje hacia la cima de la colina. Seguí las instrucciones y bajé hasta donde estaba un poste blanco, puse el coche en neutral. Cuando retiré mi pie del freno, el carro comenzó a moverse de espaldas hacia la cima de la colina. Al principio fue un movimiento lento, el auto ganó impulso a medida que el magnetismo de la tierra lo atrajo. Después de un rato, el auto perdió velocidad y se detuvo; pero aun ahí, con la pendiente de la colina, se quedó quieto, sin moverse, aunque yo no tenía puesto el freno. ¡Fue increíble! Hice la prueba varias veces y siempre obtuve el mismo resultado.

Los poderes magnéticos de la naturaleza siempre han estado presentes ahí. Hay historias de una carretera extraña donde los carruajes se adelantan a las espuelas de los caballos y suben solos a la colina, que datan de la década de 1880. En 1933, noticias de autos que subían solos por la colina sin estar encendidos, acaparó el interés de algunos reporteros del Telegraph Journal de San Juan. Fueron a Moncton y durante horas probaron cada colina que encontraron, con la esperanza de resolver el misterio. Después de cinco horas sin éxito se detuvieron a estirar las piernas antes de irse y como podrás adivinar, su auto comenzó a ir hacia arriba. Primero lentamente; luego cuando ganó impulso, Subió sin que lo encendieran. Los reporteros estuvieron un rato haciendo pruebas en la colina, con todo el equipo que habían llevado para descubrir el secreto. ¿Era una ilusión óptica? No pudieron resolverlo.

Dios siempre nos ha amado. Nos ha llevado hacia él porque nos ama. Su amor nos atrae como ese poder magnético en la colina de Moncton. Si quitamos el pie del freno y nos ponemos en neutral; es decir, dejamos de resistirnos y entregamos nuestras vidas a Dios; el poder de su amor nos llevará hacia él. Nos sostendrá con fuerza hasta por la pendiente empinada de la vida.

Parece increíble pero es verdad. Aun si los poderes de la colina magnética son ilusorios, el amor de Dios, no. ¿Quieres entregarte hoy al poder del amor de Dios y dejarlo que te lleve hacia sus brazos eternos donde podrá asegurarse de jamás soltarnos?

Hannele Ottschofski


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