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Elige con sabiduría

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Si les parece duro rendir culto al Señor, elijan hoy a quién quieren rendir culto, si a los dioses a quienes adoraron sus antepasados en Mesopotamia o a los dioses de los amorreos en cuyo país ustedes habitan ahora. Yo y mi casa rendiremos culto al Señor, Josué 24: 15.

NUESTRA VIDA ESTA LLENA DE EXPERIENCIAS en las que tenemos que decidir. Al usar los frutos del espíritu, elijo el amor, la alegría, la paz, la paciencia, la bondad, la amabilidad, la fidelidad, la gentileza y el autocontrol.

Cuando era niña, parecía que me obligaban a hacer cosas. Hija de misioneros, había muchas reglas. Cómo me vestía, comía y hablaba, todo era importante. Creo que era bueno tener la mayoría de esas cosas en mi vida, pero había algo mucho más importante que necesitaba: una relación con Dios. La alabanza era un elemento. Tenía que ir a la iglesia y la Escuela Sabática y los servicios en el dormitorio. Pero lo más importante fue el tiempo que aprendía pasar con Cristo cada día. Sí me obligaban a ir a los servicios, pero yo decidí pasar tiempo con mi Amigo y Salvador. Eso fue determinante.

Las reglas parecían ser las que complicaban mi vida y le quitaban la diversión. Pero comencé a ver que cada regla me daba libertad para vivir plenamente y a salvo. Las reglas de Dios son así. A veces, las reglas humanas resultan tontas y te hacen infeliz.

Cuando mis hijas eran pequeñas, les decía que hicieran sus camas y me obedecían. Así era en muchas situaciones. Pero cuando crecieron, noté que cuando les pedía o decía que hicieran algo, con cada vez más frecuencia tenían que decidir qué iban a hacer, usar las mentes que Dios les dio para ser sabias y escuchar, para luego hacer lo que sabían era lo correcto. También me he dado cuenta de que tengo que escuchar más y decir lo menos posible. Luego, a solas, oro y oro. Debo confiar en el Señor, y en que ellas escucharán al mejor Amigo que jamás tendrán.

Dios me recuerda cada día que comenzamos juntos este viaje. Él y yo llegaremos al cielo con mis hijas. Quiero vivir de modo que también ellas sean sabias y elijan a Jesús.

Susen Mattison Molé


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