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Padre misericordioso

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La gente, por su parte, al ver aquel milagro, comentaba: «Este hombre tiene que ser el profeta que iba a venir al mundo», Juan 6: 14.

VIVÍAMOS EN KERALA DEL SUR, INDIA. Mi esposo era presidente de la iglesia en esa sección y yo, directora de los ministerios de la mujer e infantil.

La Iglesia de Pandarathara, en la aldea del mismo nombre, es una de las muchas iglesias en NeyyattinkatraTaluk. Es vieja, pero tiene muchos feligreses, entre los que hay muchos niños y jóvenes. Tienen tres clases infantiles y muchos niños que no son de la iglesia, van a la Escuela Sabática.

Esa iglesia tiene un programa de ministerio femenil muy fuerte. Una vez al mes tienen un programa de ayuno y oración. Los otros tres sábados, las mujeres salen a evangelizar.

Quiero contarte un milagro que sucedió en esa iglesia. Un matrimonio con sus dos hijos, solía presentarse cada sábado. Eran hindúes pero creían en Dios. De repente, su hijo de diez años enfermó, tanto, que perdió la vista. Por supuesto, sus padres estaban perturbados. Llevaron al niño al hospital cercano, donde los aconsejaron llevarlo a la sección de otorrinolaringología del hospital universitario. Lo llevaron y comenzó su tratamiento. El personal médico dijo a los padres que su hijo necesitaba cirugía, pero ellos no estaban preparados. Eran culíes pobres y no tenían dinero suficiente. En su crisis, pensaron en el ministerio femenil de la iglesia a la que iban. Le contaron todo al pastor y su esposa. Ellos les pidieron que llevaran al niño para que oraran por él y al mismo tiempo, que siguieran con su tratamiento.

El niño estaba deprimido. Había dejado la escuela, por supuesto, porque no podía ver. Las mujeres de la Iglesia de Pandarathara oraron y oraron, con lágrimas, por ese pobre niño. Al final, Dios escuchó sus oraciones y respondió afirmativamente. El niño recuperó la vista. Sus padres se bautizaron y se unieron a la iglesia. El chico ya salió de la preparatoria y su familia da testimonio de nuestro amoroso Dios en esa aldea. ¡Todavía suceden milagros! Dios es un Padre misericordioso.

Sosamma Varghese


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