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Fuego en mis huesos

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Él los bautizará con Espíritu Santo y fuego, Mateo 3: 11.

CON FIRECUENCIA RÍO DEL BUEN HUMOR DE DIOS, cuando cuento la historia de cómo me condujo al ministerio de los Conquistadores. El padre de mis hijos conocía a los Conquistadores (el equivalente adventista de los Boy Scouts y las Girl Scouts), pero yo no supe de ellos hasta que inscribió a nuestra hija en el club de nuestra iglesia. Como fue idea de él, dejé que la llevara a las reuniones del club mientras yo me quedaba en casa a hacer los quehaceres domésticos.

Luego hubo un cambio y fui yo la que tuvo que llevar a mi hija a las reuniones. No pasó mucho antes de que el director del club me pidiera ayudar a uno de los Conquistadores. Para cuando terminó el año, pensé que volvería a mis domingos domésticos. ¡Pero el Señor tenía otra cosa en mente! Me pidieron unirme al club como consejera. Presenté todos los pretextos posibles, pero Dios se rió de mis fútiles intentos cuando me asignaron a cinco chicas novatas.

Así se reveló el sentido del humor de Dios. Saber acampar es un elemento integral de ser Conquistador y mi idea de acampar, era el Holiday Inn más cercano. Ese verano se llevó a cabo el Camporí de la Amistad y tuve que ir con mis Conquistadoras. Un amigo, líder experimentado de Conquistadores, me garantizó que disfrutaría el camporí, pero yo no estaba convencida. Después que supe que tendría que dormir en un saco en una tienda, me llevaron prácticamente a la fuerza. ¿Siete días de campamento primitivo? ¿Yo? Me encontraba inequívocamente fuera de mi zona de comodidad y Dios se reía a carcajadas; así como protege a los bebés y a las tontas. Sabía que yo era propensa a la naturaleza y no me había dado cuenta. Él planeaba encontrarme otra vez en ese camporí y prender fuego a mis huesos, de modo que pudiera usarlos para su gloria.

¡Llegué a querer muchísimo a los Conquistadores y aunque no lo creas, los campamentos! Hasta aprendía montar las tiendas y encender fogatas con eficiencia. Pero una de las lecciones más importantes que aprendí de los campamentos es espiritual. La fogata puede simular metafóricamente al fuego espiritual en nuestro interior. Así como un Conquistador tiene que atizar la fogata y agregar troncos para que siga ardiendo, lo mismo tenemos que hacer con nuestro fuego espiritual. Si no lo alimentamos, la flama disminuirá y morirá. Así que, recuerda añadir troncos de tiempo consagrado a estudiar la Biblia. No olvides atizar el fuego con oraciones de agradecimiento. ¡Quién sabe adónde te conducirá tu fuego espiritual!

Evelyn Greenwade Boltwood


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