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El día que escuché su voz

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Olvidará y arrojará al mar nuestras culpas, Miqueas 7: 19.

DURANTE UNA ÉPOCA DE INMENSA tribulación tuve una profunda depresión; dejé de pensar que el sol volvería a brillar para mí. Me había divorciado de mi esposo y estaba segura de que mi vida no tendría sentido sin él. En vez de sentirme cerca de Dios, sentí que me alejaba de él, cada día más lejos. No creía que mis pecados estuvieran perdonados y estaba convencida de que me había perdido completamente.

Oré para pedir ayuda y perdón, con la esperanza de que Cristo escuchara y me asegurara que me amaba, que había perdonado todas mis iniquidades. Pero no me sentí mejor. Parecía que mis oraciones no pasaban del techo. Me acostaba noche tras noche después de llorar hasta cansarme, porque no podía creer en las hermosas promesas del Señor.

De vacaciones en la encantadora ciudad de Hartenbos, en Cabo del sur, salía paseara la playa una mañana sin pensar en dar la vuelta. El agua fría acariciaba mis pies y sentí mucha lástima de mí misma. Le grité a Dios para rogarle que mediera una señal que me asegurara que mis pecados quedaban retirados, así como el agua retiraba la arena de mis pies.

Por fin me detuve, Miré al cielo. Nubes blancas pasaban. «¡Ay, Señor! ¿Por qué no me escuchas? ¡Ya he llevado este saco de pecados desde hace años! ¡Pesa demasiado! ¿Podrías por favor ayudarme y arrojarlo al mar?»

Mientras todavía miraba las nubes, algo extraño me sucedió. De repente tuve la impresión de dos nubes que se separaban; pude escuchar claramente una voz sobre el sonido de las olas. «Hija mía, tantas veces te he asegurado mi amor, mi gracia y mi perdón en la Biblia. ¿Acaso no te prometí que perdonaría todos tus pecados con la condición de que te arrepientas y los confieses? Jamás rechazaré a quien acuda a mí. ¿Crees que soy mentiroso?»

Me quedé ahí, petrificada, segura de que Dios me hablaba. Susurré, temblorosa: «¡Señor, soy una pecadora! ¡Perdóname y tómame en tus brazos de amor!». ¡Qué amor tan maravilloso! ¿Quieres que esa también sea tu oración?

Charlotte de Beer


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