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Hermanas

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Acójanse, pues, unos a otros, como Cristo los acogió a ustedes para gloria de Dios, Romanos 15: 7.

ERA MI TERCER RETIRO DE MUJERES CRISTIANAS Y como 200 mujeres de todos los rumbos de la vida, culturas, denominaciones religiosas, edades e idiomas se dieron cita en Red Deer, Alberta, Canadá. Hubo risas, lágrimas, abrazos y besos todo el fin de semana. En un muro, se dejaron mensajes especiales de amor, esperanza y ánimo. Comimos físicamente y participamos del mejor «maná» espiritual que el Señor ofreció. Usó mujeres ordinarias para compartir su amor con sus hermanas en Cristo. Tuvimos el reto de conocer su corazón y ser sus manos.

Durante una de las sesiones miré los rostros de las mujeres. Corrían lágrimas gentilmente por las mejillas de algunas. Otras sonreían para tratar de cubrir el dolor que sentían. Algunas mostraban el dolor de madres preocupadas por la salvación de sus hijos. Otras se llenaron de esperanza cuando recordaban seres queridos que habían fallecido y anhelaban ver otra vez. Algunas de las más jóvenes parecían preguntarse por qué sus madres las habían llevado a la fuerza, pero en su interior daban gracias. Otras cabeceaban por el sueño.

Aunque nuestras caras y necesidades diferían, teníamos algo en común: el amor de Jesucristo crucificado. Por él estábamos ahí. Estábamos quebradas espiritualmente y necesitábamos Saciar nuestras sedientas almas con el agua de vida. Como la mujer junto al pozo, necesitábamos beber de la fuente que nunca seca. Necesitábamos bañarnos en su justicia y lavarnos con su sangre.

Como madres, abuelas, tías, hermanas, maestras, enfermeras, doctoras, trabajadoras sociales, esposas, abogadas, empresarias, oficinistas, albañiles, trabajadoras de la construcción y muchas otras ocupaciones, somos llamadas. Nuestro Padre celestial tiene un plan y un propósito para nuestras vidas. Mientras vamos por nuestro viaje podemos ser guardianas de nuestras hermanas y animarnos unas a otras. Propongámonos amarnos realmente y llevar nuestras cargas. Eso es lo que significa ser genuinas hermanas.

¿Hay una hermana que necesita tu toque? ¿Por qué no buscas alcanzar hoy a alguien?

Sharon Long (Brown)


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