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Un ángel en mi puerta

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Él ordenará a sus ángeles protegerte en todas tus sendas, Salmos 91: 11.

EN 2001, NUESTRA FAMILIA de cinco se unió al viaje misionero de la academia adventista Okanagan en Costa Rica. Satanás produjo varias dificultades previas al viaje, pero por fin todo quedó en orden y salimos de Canadá.

Al llegar a Jicaral, encontramos más obstáculos. Primero, las casas en donde se suponía que nos quedaríamos estaban muy lejos de la instalación de la cocina. Terminamos por limpiar algunos cuartos detrás de la cocina (de la cantina local) para las chicas. Los chicos se instalaron en el techo de la cocina.

Nos acostamos exhaustos la segunda noche, con ganas de dormir bien. Como a las 2 de la mañana, varias de las chicas fueron a vernos para avisar que había hormigas en sus camas y las mordían. Hubo mucho bullicio cuando movimos a la mitad de las chicas al salón frente a los sanitarios, para que el ejército de hormigas marchara por su cuarto y maletas.

Dos sanitarios y una regadera para un grupo de 30, también fue todo un reto. Una pareja de nuestro grupo se quedó en el motel vecino. Compartieron muy generosamente su baño con nosotros y solían dejar la llave en la cocina, para que pudiéramos usar su habitación si ellos no estaban.

El jueves al atardecer, algunas personas todavía trabajaban en el sitio y otras en la Escuela Bíblica de Vacaciones, así que decidí bañarme temprano para evitar las carreras. No quería dejar fuera de su cuarto a sus ocupantes si volvían mientras me bañaba, así que dejé la puerta sin llave. Me incomodaba dejar así la puerta, especialmente porque oía voces en el traspatio. Sabía que unos camioneros tenían rentado un cuarto y sonaban borrachos. Oré para pedir protección y que un ángel custodiara la puerta en caso de que quisieran entrar.

Cuando estaba lista para salir unos minutos después, me asomé al traspatio y por supuesto, había un «ángel» sentado junto a la puerta. Mike, el coordinador de construcción de nuestro equipo, que descansaba después de un arduo día de trabajo. ¿Coincidencia? No. ¡Dios envió a un ángel llamado Mike! ¿Podrías tú ser un ángel para alguien hoy?

Elizabeth Versteegh Odiyar


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