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La fragancia de Cristo

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María tomó un frasco de perfume muy caro (casi medio litro de nardo puro) y lo derramó sobre los pies de Jesús; después los secó con sus cabellos. La casa entera se llenó de la fragancia de aquel perfume, Juan 12: 3.

A TODO MUNDO LE GUSTA el perfume, bueno, casi. Me gusta mucho ponerme perfume. Un día mi botella estaba vacía, así que decidí tomar un poco de colonia del armario de mi esposo. Vi una botella hermosa con forma de manzana, rápidamente la destapé y me rocié la colonia. Después de un rato comencé a notar un fuerte olor que no me gustaba. Parecía cubrirme totalmente. No quería acercarme a alguien debido esa fragancia tan fuerte, que además era desagradable.

Esa tarde fui a casa con jaqueca.

-¿Qué es esa botella que tienes en tu armario? -pregunté a mi esposo.

Me dijo que no era colonia. Era deshumidificador para interiores.

Toda cristiana es una botella viviente de perfume. Cuando el amor de Cristo se derrama en nuestro interior, debería diseminarse a todo el mundo. A veces cerramos bien la botella para que nadie sepa que somos cristianas genuinas. Quizá decimos que hemos sido cristianas durante muchos años y hasta vamos a la iglesia con regularidad, damos diezmo y ofrendas. Pero no tenemos relación con Dios, un perfume que compartir.

Nunca deberíamos ser perfume con mal olor. Una botella de eso debe ir a la basura, sin importar cuánto dinero hayamos pagado para conseguirlo. Muchas solamente miramos la apariencia exterior de la botella, como yo aquel día. Tal vez la botella tenga el nombre de una marca reconocida y a menos que quitemos el tapón, no sabremos si es perfume genuino. Sino quitamos el pecado de nuestros corazones, no podremos diseminar el amor de Cristo al mundo.

Cuando María tomó una libra de nardo muy costoso, ungió los pies de Jesús y los limpió con su cabello, la casa se llenó del aroma. Así que, diseminemos el amor de Cristo al mundo.

Que Dios te ayude a ser una botella genuina, viva, de perfume para Cristo, llena de la fragancia de su amor por los demás.

Hepsy Lincoln


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