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¿Habrá algo demasiado difícil para Dios?

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Saca del lodo al miserable, levanta de la basura al pobre para sentarlo entre los príncipes y adjudicarle un puesto de honor. Del Señor son los pilares de la tierra y sobre ellos cimentó el universo, 1 Samuel 2: 8.

ESTUDIAR SIN APOYO FINANCIERO era todo un reto. Una semana antes de que comenzara el semestre de otoño, yo no tenía idea de dónde sacaría dinero para pagar mi reinscripción a la universidad. No reinscribirme iba a ser una violación a mi situación migratoria de estudiante extranjera. Mientras más lo pensaba, más ansiosa me ponía. Me puse a orar y ayunar.

Después de rogar a Dios durante tres días, tuve la idea de buscar organizaciones que dieran becas. Abordé el tren de Filadelfia a Nueva York. El Instituto Afroamericano rechazó mi solicitud de beca, pero me ofrecieron una comida. Bien consciente de mis prioridades, rechacé la oferta. Luego fui a las Naciones Unidas, donde también me rechazaron. No presenté una solicitud para el año siguiente porque pensé que no me habría ayudado. Al final, quince minutos antes de que terminara la jornada laboral, entre a la oficina del director del Consejo Mundial de Iglesias; también me negó su apoyo. Desesperada e insistente, expliqué mi situación. De repente, la secretaria sacó su chequera y me dio un cheque personal por la mitad de la cantidad de dinero que necesitaba y urgió al director a que completara la cantidad. ¡Para mi sorpresa, estuvo de acuerdo! De repente tuve suficiente dinero para reinscribirme al siguiente semestre.

Una semana después, inesperadamente recibí un aviso de la ONU para informarme que me habían dado una beca. Como nunca presenté ahí una solicitud, me pregunté cómo es que pudo haber sido posible. ¡La beca cubriría cualquier colegiatura en cualquier universidad de Estados Unidos y Canadá! Literalmente me quedé entumecida ante la realidad de ese milagro. Pensé en Sara, que se rió cuando Dios le dijo que tendría un hijo. Luego de repente me di cuenta. ¡Mi único y poderoso Dios había probado que nada es demasiado difícil para él! Dios me proveyó lo necesario para satisfacer mis necesidades milagrosamente durante todo mi proceso educativo y profesional. En el posgrado, califiqué para recibir ayuda completa, en mi doctorado, trabajar 24 horas a la semana me calificó para recibir cobertura total de la colegiatura. Sin importar las tormentas de tu vida, acude a Dios pues él es poderoso.

Ruth H. Nyachuru Muze


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