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El cuidado protector de Dios

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Me llamará y le responderé, estaré con él en la angustia, lo libraré y lo engrandeceré, Salmos 91: 15.

NOS HABÍAMOS MUDADO a una casa que tenía numerosos vicios ocultos, pero acababa de enviudar y con dos hijos jóvenes, era lo mejor que había podido conseguir. Pronto descubrí que uno de los problemas principales de la casa eran goteras en los muros y techos, debido a plomería defectuosa.

-Si yo fuera usted, cambiaría toda la tubería -me dijo un plomero.

Así que gasté varios miles de dólares en la instalación de la tubería, mientras oraba y esperaba que el problema quedara arreglado. «Padre, por favor, que nada más salga mal en esta casa», oré. Dios respondió esa oración y durante muchos años vivimos libres de problemas. Luego una tarde al volver de la iglesia, noté que el poste derecho que sostenía mi porche, estaba inclinado; de hecho, a punto de caerse.

-Si este poste se cae -dije en voz alta-, todo el porche frontal colapsará.

Rogué a mi Padre celestial antes de retirarme a dormir, para que los ángeles sostuvieran el porche en su lugar mientras encontraba alguien que lo reparara. Como no pude dormir, decidí levantarme y revisar el poste otra vez. En el transcurso de unas horas, se había inclinado más cerca del borde y ahora amenazaba con derrumbarse junto con el resto del porche. Con lágrimas frescas que corrían por mis mejillas, oré otra vez. «Padre, por favor, por favor no dejes que se caiga.»

En el silencio de mi sala, sentí que Dios hablaba. «Consulta Salmos 91: 9, 10. Ahí está escrita la respuesta.» Obedecí y leí los versículos: «El Señores tu refugio, y has hecho del Altísimo tu amparo. No vendrá sobre ti la desgracia, ni mal alguno alcanzará tu tienda».

A la mañana siguiente, mi papá pasó a visitarnos y notó el poste inclinado. Con unas cuantas herramientas, simplemente lo empujó para acomodarlo en su sitio y lo aseguró.

-No sé por qué sentí la impresión de pasar a verte -me dijo-. De hecho, tengo que ir a un lugar que está en la dirección contraria de tu casa, pero sentí que necesitabas ayuda.

¿Verdad que Dios es fiel a su palabra? Desde ese día, ningún desastre ha alcanzado mi hogar.

«Gracias, Padre, por ser un maravilloso proveedor y protector Amén.»

Yvonne Curry Smallwood


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