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Otro domingo, por favor

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Todas las cosas bajo el sol tienen un tiempo y un momento, Eclesiastés 3: 1.

ESTABA EN MI ESCRITORIO, con la cabeza entre las manos. Veía mi agenda diaria. Miré la larga lista dependientes y suspiré. Nada había hecho de lo que me había propuesto. Había tenido tantas interrupciones, todas importantes pero muy largas. Miré mi reloj. Ya casi era hora de comer y no había comenzado con mi lista. ¿Dónde encontraría el tiempo adicional para hacer todo lo que necesitaba? Lo que necesitaba era un domingo adicional esa semana. En los domingos la oficina estaba cerrada y yo podía trabajar en las cosas difíciles que requerían interrupción, sin interrupciones.

-¡Hoihnu! -llamé a mi asistente-. ¿Tienes uno de los libros que usamos para pedir provisiones a la bodega?

-Sí -dijo ella alegremente—. Lo traeré.

En un momento estaba a mi lado, con el libro de órdenes y pluma en mano.

-¿Te traigo algo? -preguntó.

-Por favor ordéname un domingo adicional esta semana.

Me miró con una expresión de confusión en el rostro.

-¿Cómo dijo? No entendí bien.

-Realmente necesito un domingo adicional esta semana –repetí-. Por favor ordena uno.

De repente se dio cuenta de la broma.

-Para eso, supongo que necesitará hablar con el gerente. No hay alguno en la bodega.

Ay, sí. ¡Si tan solo pudiéramos ordenar más tiempo cuando lo necesitamos! Anhelaba porciones de tiempo sin interrupciones.

Esa noche escribí en mi diario de oración: «Señor, para ti el tiempo no es importante. Tienes toda la eternidad, pero nosotras solo tenemos el ahora. Para mí el tiempo es fuente de frustración porque no tengo suficiente. Siento que huye de mí». Dibujé un reloj con piernas que corría por la página con la figura de palillos (yo) que iba atrás. Debajo escribí: «¡Si tan solo pudiera atrapar al tiempo y hacerlo quedarse quieto hasta terminar de trabajar! ¡Vaya sueño!». Pero Dios nos ha dado todo el tiempo que necesitamos para hacerlo importante. Necesito entregarle mis listas de pendientes a diario para que me dirija. Habrá tiempo suficiente para todo lo que realmente hace falta. Los domingos adicionales serán diarios.

Dorothy Eaton Watts


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