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Ser adicto no siempre es malo

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«Si te das a ti mismo en servicio del hambriento, si ayudas al afligido en su necesidad, tu luz brillará en la oscuridad» (Isaías 58: 10).

«SOY ADICTO A AYUDAR A LOS DEMÁS. No tengo tiempo para ir a partidos de futbol, a mí lo que me gusta hacer en la vida es ayudar a quien lo necesita». Estas son palabras de Sal Dimiceli, que escribe una columna en un periódico de Wisconsin. Sal tiene sesenta años, se dedica a la compra-venta de casas y le va muy bien económicamente. Desde hace años dedica su tiempo libre a ayudar a los demás. Ha logrado proveer comida, renta, luz y agua a más de quinientas familias pobres.

Cada semana, recibe una media de treinta cartas de gente de su ciudad, y entonces hace tres cosas:

1. Investiga si lo que cuentan en la carta es cierto.

2. Después visita a esas personas para comprobar por sí mismo cuáles son las circunstancias en las que viven. Si alguno es drogadicto o alcohólico, entonces lo deriva a programas donde puedan ayudarle, pero no le da dinero.

3. Y lo último que hace es abrir el refrigerador de la casa, para ver hasta qué punto llega la necesidad de ese hogar. Si no hay nada de comida, debe actuar con urgencia.

¿Qué te parecen los métodos de Sal? ¿Qué te parece a qué dedica su tiempo libre? ¿Cómo crees que debe ser de grande el corazón de este hombre? ¿Acaso crees que no tiene nada mejoren lo que gastar su dinero? Bueno, aparentemente no. Porque a él, lo que le hace más feliz en la vida, es ayudar a los demás. ¿Por qué? Porque sabe lo que es ser pobre. De niño no tenía nada de nada y, cuando cumplió doce años comenzó a trabajar Entonces le prometió a Dios: «Si algún día tengo dinero, lo gastaré en ayudar a los demás». ¿Sabes qué? Ha gastado prácticamente todo lo que ha ganado en su vida para cumplir esa promesa. ¡Eso sí que es cumplirlo que uno promete!

Dicen que las adicciones son malas, pero ¿qué me dices de esta? ¿Puede ser malo ser adicto a ayudar a los demás? Todo lo contrario. Sal está brillando con una luz increíble. ¿Qué te parece si intentas brillar tú también?


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menores@appdevocionmatutina.com