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Como percas trepadoras

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«Sin mí no pueden ustedes hacer nada» (Juan 15: 5).

EXISTE UN PEZ EN ASIA que se llama perca trepadora. ¿Trepadora? Sí, ya sé que es sorprendente que un pez se asocie con trepar, porque los peces no trepan. Bueno, la perca sí trepa, por eso es especial.

Las percas, como todos los demás peces, nadan en el agua, pero cuando el estanque en el que viven comienza a secarse, ellas no se van para otro lado, sino que permanecen allí en el fango todo el tiempo que les resulta posible. A veces, hasta seis meses viven en el barro, donde ningún otro pez podría sobrevivir. Cuando ya no pueden vivir más en ese lugar porque el agua se ha evaporado por completo, entonces las percas trepan por las orillas del estanque y se dirigen hacia algún lugar donde haya suficiente agua. Muchas veces se trasladan en grupos más o menos grandes y es curiosísimo verlas fuera del agua, caminando por tierra como si fueran de excursión. Y pueden sobrevivir así, de excursión y fuera del agua, hasta un total de seis días. ¡Es increíble! Lo que mataría a todos los demás peces, es lo que les permite a ellas sobrevivir.

¿Cómo consiguen las percas trepadoras esto tan increíble? Porque tienen un cuerpo ondulado que les permite desplazarse; porque tienen un órgano llamado «laberinto» que les permite respirar en el aire; y porque tienen unas aletas en el pecho que les permiten arrastrarse por el piso, fuera del agua. Mientras las branquias de las percas estén húmedas, podrán sobrevivir. Algunos biólogos han visto a percas subiéndose a los árboles para comer insectos o para tomar un poco del agua que hay en las hojas. ¡Me encanta la lucha de este pez por sobrevivir!

Desde el punto de vista de nuestra relación con Jesús, haríamos bien en aprender de las percas trepadoras, ¿A qué me refiero? A que deberíamos hacer todo lo que sea necesario para no romper nunca nuestra relación con Jesús. Todo esfuerzo es poco por mantener viva la fe. Las cosas que a otros les haría perder su confianza en Dios no tienen por qué hacérnosla perder a nosotros. Tú, como la perca trepadora, haz todo lo que sea necesario para mantenerte vivo y fuerte espiritualmente.


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