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¿Tú sabes cómo es Dios?

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«No te hagas ningún ídolo ni figura de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en el mar debajo de la tierra. No te inclines delante de ellos ni les rindas culto» (Éxodo 20:4-5).

CUANDO YO ERA PEQUEÑITA, mi mamá era católica y me llevaba con ella a la Iglesia de San Roque. A la entrada había una estatua, ante la que todo el mundo se arrodillaba. Los dedos de los pies de la estatua estaban desgastados, porque la gente los tocaba y les daba besos; eso hacía que la pintura se le fuera borrando. A mí, aquello, me parecía raro.

Cuando tenía seis años, vivíamos frente a otra iglesia que tenía en la entrada principal una estatua de Jesús con los brazos extendidos. Todos los días yo miraba aquella imagen, pero un día ocurrió algo que me impresionó. Hubo un aguacero terrible en la ciudad, con unos rayos y unos truenos escalofriantes, y esa tarde, mientras yo miraba por la ventana, cayó un rayo que partió un brazo de la escultura. Los pedazos cayeron en la terraza de mi casa y, cuando dejó de llover, los agarré en mis manos. Me parecía extraño que el Dios del cielo hubiera hecho pedazos al mismo Dios. Pero claro, yo no sabía que no era el mismo Dios.

Cuando yo tenía siete años, mi mamá conoció la Iglesia Adventista. Al visitarla por primera vez, me fijé en que no había imágenes. Incluso llegué a pensar, con mi mente de niña, que allí no estaba Dios. Hasta que alguien me explicó los Diez Mandamientos, que aparecen en Éxodo 20. Allí dice bien clarito que a Dios no le gusta que nos hagamos imágenes de lo que hay arriba en el cielo, por la sencilla razón de que nadie sabe cómo es Dios. ¿O tú sí sabes cómo es Dios?

En realidad, nadie sabe cómo es Dios; por eso ¿cómo nos vamos a atrever a hacer una imagen de él? A Dios nadie lo ha visto jamás, por lo tanto no es lógico querer representarlo con una imagen. Y tampoco es lógico adorar esa imagen, que no es Dios.

A veces tenemos ídolos de carne y hueso, como artistas de cine, cantantes o deportistas, pero ¿sabes algo? Jesús se pone celoso si estamos pendientes de ellos. Adoremos solo a quien nos creó y a quien nos salvó.


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