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La superhormiga

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«Fíjate en lo que hace [la hormiga], y aprende la lección: aunque no tiene quien la mande ni quien le diga lo que ha de hacer, asegura su comida» (Proverbios 6: 6-8).

UN MUCHACHITO recién bautizado andaba en el campo cuando le picó una hormiga colorada, de esas que duelen bastante. Él la agarró suavemente, la miró y le dijo: «Ni yo te condeno, vete y no piques más». ¿Qué te parece la anécdota?

Me imagino que el versículo de hoy te hará pensar algo así como: «Yo veo muchas hormigas por todas partes y no veo qué lección pueda aprender de un insecto tan pequeño e insignificante». ¿Acerté? Pues déjame decirte que hay tres cosas en las que haríamos bien en parecernos a las hormigas. Vamos a ver cuáles son esas tres cosas, y después verás cómo desearás parecerte a ellas.

La primera es que las hormigas han llegado a ocupar todo el planeta, excepto la Antártida y algunas islas remotas. ¡Son tremendas conquistadoras y aventureras! ¿Cómo han logrado llegar tan lejos? Su éxito radica en su organización. Saben trabajar de forma ordenada para sacar el máximo partido a sus recursos. Las hormigas siempre están ocupadas, haciendo algo útil para la colonia. De hecho, sus colonias son como nuestras ciudades: llenas de túneles y de tránsito. Esos insectos construyen grandes avenidas.

La segunda es que las hormigas son muy fuertes. Pueden llevar car gas hasta sesenta veces más pesadas que el peso de su propio cuerpo. ¿Crees que puedes levantar un objeto que pese sesenta veces más que tú? Puedes intentarlo y después me cuentas, Gracias a que son tan fuertes, las hormigas se defienden muy bien de sus enemigos.

Por último, las hormigas tienen una gran capacidad para resolver problemas complicados. Eso sí que es una ventaja, ¿verdad? Son realmente muy inteligentes. Pues bien, ahora imagínate que eres un conquistador y aventurero, que tienes éxito donde quiera que vas y que eres muy fuerte. Imagínate que tienes una gran capacidad para resolver problemas y que eres una persona organizada. ¿A que serías alguien increíble? Pues eso es lo bueno de parecerte a una hormiga.

Jesús te ayuda a conquistar tus mentas; a tener éxito en la vida; y a vencer al enemigo. Con Jesús, eres más que una superhormiga; eres un superhéroe.


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