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Volvamos a la «edad del hierro»

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«Mientras oraba, el aspecto de su cara cambió» (Lucas 9: 29).

¿ALGUNA VEZ has probado una galleta de escarabajo? ¿O mermelada de termitas? ¡Seguro que no! La razón de mi pregunta es que un estudio ha demostrado que los niños que consumen alimentos ricos en hierro logran mejores resultados en matemáticas que aquellos que no lo hacen; y otro estudio reveló que insectos como los escarabajos y las termitas tienen un mayor contenido en hierro que las espinacas, las lentejas o los frijoles. ¡Qué ascoooo...! Por supuesto que yo no me voy a comer ningún insecto para que mi organismo tenga más hierro; para eso Dios nos dejó ciertos alimentos. ¿Y para qué sirve el hierro?

Buena pregunta. Consumir alimentos ricos en hierro es imprescindible porque, cuando no tenemos suficiente hierro en el organismo, nos sentimos débiles y cansados, nos mareamos, así como si se nos fuera la cabeza, perdemos el sueño, rendimos menos en la escuela y ya ni hablar de los deportes, e incluso se nos acelera el pulso. El hierro es fundamental para la sangre, pues participa en la producción de la hemoglobina. Y también ayuda a que el oxígeno se transporte bien dentro de nuestro cuerpo. Y para mantener las defensas fuertes y no sucumbir a la enfermedad, es imprescindible comer bastantes alimentos ricos en hierro. ¿Qué, ya estás convencido?

Pretender estar fuertes y sanos sin comer hierro, es lo mismo que pretender ser cristianos y decir que somos amigos de Jesús sino oramos, leemos nuestra Biblia y hacemos el bien. Estos tres alimentos-orar, leer la Biblia y hacer el bien-, son los únicos que proveen fuerza y equilibrio a nuestra vida espiritual. Si no nos alimentamos con ellos cada día, simplemente nos convertimos en «anémicos espirituales». Y más pronto que tarde, nuestra fe sencillamente se muere.

Me parece que nos hace falta volver a la «edad del hierro». A esa etapa del primer amor, en la que estamos siempre hablando de Jesús, leyendo sobre Jesús, conversando con Jesús. Algunos creerán que somos trogloditas, pero nosotros nos sentiremos fuertes como nunca antes.


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