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La fidelidad de un amigo

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«Su amor por nosotros es muy grande; la fidelidad del Señor es eternal» (Salmo 117: 2).

EXISTIÓ hace unos dos mil quinientos años un tirano llamado Dionisio I, apodado «el viejo». Este hombre mandaba muchísimo porque se dio a sí mismo plenos poderes sobre Siracusa. Pues se cuenta una historia sobre él que es difícil saber si fue cierta porque pasó hace tantos años, pero que tiene una gran enseñanza para nosotros hoy.

Se dice que Dionisio condenaba a muerte a todo aquel que lo hiciera enoja, y un día se enojó muchísimo con un joven llamado Damón. Tanto se enojó que lo condenó a morir Damón, sabiendo que aquel era el fin de su vida, pidió al tirano que le permitiera ira despedirse primero de su familia.

-Si te dejo ir, te escaparás -advirtió Dionisio.

Y Damón llegó a un acuerdo con Dionisio: un amigo de Damón llamado Pitias se quedaría encarcelado en su lugar, y si Damón no llegaba a tiempo, Dionisio podría quitarle la vida al amigo.

-Si Damón no vuelve, yo moriré yo en su lugar —confirmó Pitias.

Y Dionisio aceptó el trato, dándole a Damón un máximo de seis horas para ir a despedirse de los suyos. A Damón le sobraban cuatro horas para poder estar de regreso, así que partió confiado. Dionisio estaba convencido de que iba a ver morir a Pitias, el amigo de Damón, y se preguntaba cómo alguien podía estar dispuesto a dar su vida por otro, siendo inocente. Y fue a burlarse del pobre condenado cuando habían pasado ya cinco horas y Damón no había vuelto.

-Mi amigo habrá tenido un accidente -le dijo Pitias.

Pero de repente, en el último momento, apareció Damón y abrazó a su amigo. Estaba sin aliento y apestando a sudor. De camino, alguien había matado a su caballo y había tenido que hacer el resto del trayecto corriendo. Asombrado Dionisio, que no había visto jamás semejante fidelidad, los dejó libres.

Jesús es ese tipo de amigo. Dio su vida por ti y sigue pendiente de tus pasos. Su amistad es simplemente extraordinaria y te ha hecho libre. Si decides ser amigo de Jesús cada día, tendrás una recompensa maravillosa: la vida eterna. Dime si acaso eso no es lo mejor que un amigo te puede ofrecer.


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