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Dios no pone fotomultas

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«Le puso por nombre “el Dios que me ve”, pues se decía: "Ahora he visto al que me ve”» (Génesis 16: 13, NVI).

HAY CARTAS que uno no se alegra de recibir. Cuando las abres, son una fotomulta. ¿Una fotomulta? Sí, es una multa por una infracción de tránsito que has cometido. Y tú, ingenuo, ni te diste cuenta de que había quedado grabada en una de esas cámaras que hay en las carreteras. Así que cuando abres el sobre, ahí hay una foto de lo que hiciste mal, y una horripilante suma de dinero que tienes que pagar por haberte creído que nadie te descubriría. Un día, recibimos en mi casa una carta así.

Mi esposo fue al médico, pero olvidó que no le había hecho la revisión técnico-mecánica al auto. Luego de la consulta, nada ocurrió, pero tres días después, el cartero nos hizo una visita. ¡Qué bonita foto de la placa del vehículo nos enviaron, con el día y la hora en que mi esposo salió con el auto sin haber pasado la inspección! Nunca más olvidaremos la revisión anual. Si algo tiene de bueno pagar una multa, es que te queda bien aprendida la lección.

Esto me recuerda la historia David, que cometió el gravísimo error de fijarse en una mujer casada. Y ni siquiera le importó. La mandó a llamar, durmió con ella y la dejó embarazada. David nunca debió dormir con ella, porque era esposa de Urías. Cuando supo que Betsabé iba a tener un bebé, se asustó al pensar que todo el mundo descubriría su pecado, así que envió a Urías al frente de batalla para que muriera. Y Urías murió. David se casó entonces con Betsabé, pero Dios estaba enojado y le envió al profeta Natán. «¿Por qué hiciste todas esas cosas malas?», le preguntó el profeta a David de parte de Dios. David respondió: «Es verdad, he pecado, lo siento». Dios perdonó a David su pecado, pero tuvo graves consecuencias para el rey, porque todo lo que hacemos tiene consecuencias.

Los ojos de Dios lo ven todo. Son como esas cámaras de las carreteras. No hay ningún lugar donde nos podamos esconder de Dios. Lo mejor que podemos hacer cuando pecamos, es confesarle a él nuestro pecado. Entonces, en lugar de enviarnos una fotomulta, Dios nos perdonará y nos dará una nueva oportunidad.


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