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La hormona de la felicidad

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«Prueben, y vean que el Señores bueno. ¡Feliz el hombre que en él confía!» (Salmo 34: 8).

TENGO UNA BUENA AMIGA QUE, hace un tiempo, se hizo unos tratamientos de belleza. No te imaginas lo contenta que se la veía en aquellas semanas en las que estaba haciendo los tratamientos para perder peso, que consistían en masajes para reducir «barriguita», cinturones reductores y aparatos de gimnasia pasiva. Pero pasado ese tiempo, un día la vi y tenía el ánimo decaído, la cara tristona y la expresión apática; ya no estaba tan feliz como antes. Le pregunté qué le pasaba y me comentó: «Pati, mi hijo me dijo: “Mami, estás igual, esos tratamientos no te han servido de nada, estás botando tu dinero, eso solo te produce endorfinas"».

Tal vez mi amiga no estaba logrando su meta de perder peso, pero si su cerebro estaba liberando endorfinas, el tratamiento ya merecía la pena. ¿Sabes qué son las endorfinas? Se las conoce como «la hormona de la felicidad», porque son las responsables de nuestra sensación de bienestar y felicidad. Por eso mi amiga se sentía bien cuando hacía el tratamiento, porque generaba endorfinas. Estudios científicos han demostrado que existen ciertas actividades que podemos hacer que provocan que se liberen endorfinas en nuestro cerebro, dándonos así una sensación de felicidad increíble. Entre esas actividades están el deporte, comer chocolate o comprar algo que nos gusta. Por supuesto, reírse también genera endorfinas y nos da una sensación maravillosa de bienestar. ¿Y sabes qué otra cosa genera endorfinas? Estar enamorados.

Existen más cosas que podemos hacer para que se liberen endorfinas en nuestro cerebro y nos sintamos bien: estar en contacto con la naturaleza, acariciar un animalito, hacer cosas por el bien de los demás como ayudar al prójimo, cuidar del medioambiente, ser solidario, etcétera. Puedes añadirle otras cosas a esta lista, porque es importante que vivamos la vida con alegría y felicidad.

Nosotros, los cristianos, tenemos la razón más poderosa para ser felices, además de las endorfinas que nuestro cerebro puede generar. Y esa razón es que somos hijos de Dios. No lo olvides en el día de hoy.


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