Regresar

El inventor de la bombilla y la Luz del mundo

Matutina para Android

Play/Pause Stop
«Todos los que le oían se asombraban de su inteligencia y de sus respuestas. Cuando lo vieron sus padres, se quedaron admirados» (Lucas 2: 47-48, NVI).

THOMAS ALVA EDISON. ¿Te suena este nombre? Fue uno de los más grandes inventores de todos los tiempos. ¡Un auténtico genio! Pero ¿sabes qué? Cuando era chico, dicen que no era demasiado inteligente y además tenía problemas de sordera. A los diez años pensó que, si comiéramos lo mismo que los pájaros, las personas también podríamos volar. ¿Qué te parece la idea? No muy brillante, pero aun así, él quiso comprobarla. Así que se encargó de preparar una mezcla a base de gusanos, granitos y desperdicios, y convenció a un amigo para que se la tomara. El experimento fue un fracaso: el amigo nunca voló y ni te cuento lo que le pasó a su estómago.

Este joven inquieto era mal estudiante y no se le daban demasiado bien las matemáticas. Pero sus ganas de trabajar, su curiosidad por saber un poco de todo, y el talento que tenía, lo llevaron a la cima del éxito. Cuando era mayor decía con frecuencia: «La genialidad consiste en un uno por ciento de inspiración y en un noventa y nueve por ciento de trabajo. Para triunfar basta con trabajar sin mirar el reloj». Eso fue lo que él hizo en su vida, y de esa manera nos da ejemplo de cómo emplear bien nuestro tiempo, trabajando concentraditos para lograr nuestras metas. Edison inventó la bombilla moderna para dar luz en la oscuridad, pero hubo un joven mucho más genial que Edison, él fue la verdadera luz del mundo. ¿A quién crees que me estoy refiriendo?

Jesús dejó el cielo, donde vivía como un rey, para nacer como niño en un país de este mundo. Trabajó duro en la humilde carpintería de su padre terrenal, José; y desde su niñez hasta su juventud aprovechó bien el tiempo. No estudió en la escuela, pero dedicó su inteligencia a Dios y Dios se la multiplicó. Se convirtió en un sencillo maestro de doce hombres con poca educación. Qué vida al parecer tan simple la de Jesús, pero con grandes resultados. Sus grandes secretos fueron el trabajo constante y la dependencia de Dios. Esas dos herramientas están también a tu alcance.


Envía tus saludos a:
menores@appdevocionmatutina.com