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Les «dichos» de Dios

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«En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti» (Salmo 119: 11, NVI).

EN TODOS LOS PAÍSES hay dichos populares que utilizamos diariamente. En muchos casos no se sabe quién los inventó, o cómo surgieron, pero son muy útiles. Quiero compartir contigo algunos dichos colombianos: «Chilla más que un camión lleno de pollos», «Duerme más que gata con anemia», «Habla más que un perdido cuando aparece», «Es más aburrido que un cajero de peaje», «Es más amarrado que un viejito en un columpio», «Es más cansón que un submarino de remos», «Está más flaco que un gato de ferretería», «Es más lento que un caracol artrítico». Son divertidos, ¿cierto?

Por muy conocidos y utilizados que sean estos dichos, no pueden hacer cambiara nadie, no nos ayudan a mejorar nuestra forma de ser y de actuar. Es decir, que si somos chillones, dormilones, charlatanes, aburridos, amarrados, cansones, flacos o lentos, por mucho que nos repitan todos los días estos dichos populares, seguiremos siendo igual. Estos dichos no tienen el poder de hacernos cambiar. Sin embargo, no sucede así con los dichos de Dios.

Los dichos de Dios, que están en su Palabra, tienen un poder increíble. Por eso nos dice el texto de hoy que, en mi corazón, debo atesorar. los, es decir, guardarlos con mucho cuidado para ponerlos en práctica, Porque si, por ejemplo, yo tengo un defecto grande como no querer perdonar a otro, cuando leo en la Biblia cómo Jesús nos perdonó a nosotros, o la historia de cómo perdonó a Pedro, me siento inspirada a pero donar yo también. O digamos que soy egoísta, y al leer la historia de Ananías y Safira en las Escrituras, me dan ganas de ser generosa. O su pongamos que me cuesta darle a Jesús lo que es suyo y me ha prestado; pues cuando leo el relato de Caín y Abel, quiero ser como Abel, y entonces de manera espontánea le entrego a Jesús mi ofrenda.

Es importante distinguir entre lo que dicen los demás, o la tele, o ciertos libros y revistas, y lo que dice Dios en su Palabra. Sus dichos y promesas nos hacen mejores, nos evitan meternos en líos, nos ayudan a no equivocarnos, a estar sanos. Tienen poder para hacernos mejores en todo. ¡Compruébalo!


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