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La única pelea que merece la pena

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«He peleado la buena batalla, he llegado al término de la carrera, me he mantenido fiel» (2 Timoteo 4: 7).

¿ALGUNA VEZ has visto a dos animales salvajes pelearse? Esto no es tan fácil verlo en vivo, pero hay documentales y programas de televisión donde sí se ve. Por ejemplo, las batallas entre leonas y búfalos son épicas; estos son enemigos naturales y, cuando pelean, lo hacen por la supervivencia, porque si el búfalo pierde, adivina qué va a cenar la leona esa noche. Las hienas pelean ferozmente contra otras hienas para ganar territorio. Los hipopótamos o los leones machos se pelean contra los otros machos por la dominación, para ver quién se queda de jefe de la manada. Ver imágenes de peleas entre animales salvajes no es para personas sensibles, yo tengo que retirar la vista porque son muy agresivas.

Estos son apenas algunos ejemplos de las típicas peleas del reino animal, que siempre se producen por una razón muy, muy, muy poderosa. Los animales no se pelean porque sí. En cambio, ¿qué te parecen las personas? Si los animales nos vieran pelearnos por las tonterías por las que nos peleamos, pensarían que no usamos el cerebro para lo que tenemos que usarlo.

Nosotros nos peleamos por cosas como ganar un partido. ¿Has visto cómo se pelean los jugadores de futbol, hockey sobre hielo o baloncesto, y los aficionados que van a los estadios? ¿No te parece que es una tontería pelearse por algo así? También nos peleamos con nuestros hermanos porque no queremos prestarnos los juguetes o no nos dejan ver nuestro programa favorito de televisión, o porque mamá nos manda poner la mesa y no queremos hacerlo. ¿Crees que valen la pena esas peleas en las que nadie gana y al final papá o mamá nos castigan a los dos? iClaro que no merecen la pena!

¿Sabes qué? Las peleas no son buenas. La única «pelea» que merece la pena es la que nos dice la Biblia, «la buena batalla», la «batalla de la fe». ¿Contra quién hemos de pelear en esta batalla? Contra el pecado. Si le pides ayuda a Jesús, él te dará la victoria. Él te enseñará a ser obediente y fiel, y a evitar el pecado. ¿Qué te parece esta pelea?


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