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La rana que salió en la foto

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«Dios es quien me da fuerzas, quien hace intachable ni conducta» (Salmo 18: 33).

«LO SIENTO, RANITA, pero no puedes ir a la Luna con nosotros», me imagino que pensarían los de la NASA el 6 de septiembre de 2013. Los astronautas norteamericanos que viajaron ese día a la Luna, dejaron atrás a un pequeño anfibio que salió en todas las fotos. Busca en google «Minotaur V» y verás de qué manera tan espectacular, una rana salió volando por los aires durante el despegue de esa nave espacial. ¿Qué hacía allí esa ranita? Está claro que las ranas no salen volando cada vez que despega un cohete.

La explicación más lógica de por qué esta rana se hizo famosa, es que el sitio donde se encuentra la NASA, es un lugar húmedo, ideal para las ranas. Y por eso, porque estaba en el lugar exacto, en el momento exacto, salió en la foto. Es fácil hacerse famoso porque uno está en el lugar y el momento indicados, y de pronto, «clic», alguien nos inmortalizó en una foto. Es fácil ser famoso por circunstancias, como salir con un famoso o vivir una situación poco común. Lo que es difícil es llegar a ser conocido por haber hecho algo grande. O por haber descubierto algo que nadie conocía. O por haber destacado en algo.

Tú tienes la oportunidad de volar alto en la vida. Pero no por estar en el lugar correcto en el momento correcto, es decir, no por casualidad. Tú tienes la oportunidad de destacar, de hacer algo increíble, porque te esfuerzas todos los días y porque Jesús te ayuda. Y eso sí que tiene valor. Trabajar día a día, tener metas y esforzarse por alcanzarlas, eso sí es genial. Lo que tiene valores discurrir la manera de hacer algo especial por los demás; ser muy bueno en un deporte porque entrenas todos los días; cantar bien porque vas a clase de música; escribir bonito porque lees mucho. Cuando sales en la foto por razones como estas, no es casualidad: es el fruto de tu esfuerzo.

Salir en la foto no es lo que importa. Lo que importa es tener metas. Si tuvieras que elegir un animal al que parecerte, yo de ti no elegiría a la ranita oportunista, sino, como dice la Biblia, a la hormiga trabajadora. La hormiga se esfuerza sin que nadie le diga nada, trabaja duro todos los días, y por eso es un ejemplo perfecto para ti.


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