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Ríete como una cucaburra

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«El Señor, el que reina en el cielo, se ríe» (Salmo 2: 4).

¿TE GUSTAN LOS LOROS? ¿Verdad que son muy graciosos cuando tratan de imitar lo que decimos? Pues hay un ave en Australia que es famosa porque se ríe a carcajadas, como si fuera una persona que está disfrutando de un chiste o de algo gracioso que ha pasado. Quién pudiera ir a Australia para reírse con ella, ¿verdad? Esa ave se llama cucaburra y es muy pequeñita, pero muy linda y graciosa.

Ahora bien, sucede algo interesante con la cucaburra: aunque es muy inteligente, y se ríe como una persona, no comprende lo que hace ni lo que dice. El maullido de un gato, que es un sonido que la cucaburra también imita perfectamente, no tiene más sentido para ella que cualquier cantito que silba por la mañana. Por eso, la carcajada de la cucaburra no significa que el ave esté alegre y se esté riendo de verdad. Simplemente no significa nada. Es así su voz y es así como se expresa. Sigue a las personas por los bosques, se posa en los árboles, y se ríe como una loquita. Si bien es cierto que no se ríe conscientemente porque esté contenta, nos enseña a reírnos más y mejor Dios la dotó de esa virtud, y resulta divertida para todos.

¿Sabes para qué le sirve a la cucaburra su risa a carcajadas? Para fijar límites territoriales. Es como si dijera: «Aquí estoy yo, este es mi territorio y el de mi familia, elige tú otro lugar para vivir y no te metas en el mío». La risa de estas aves la inicia un ave solitaria, emite unas cuantas carcajadas y eso hace que otras cucaburras leguen al lugar y luego, en grupo, empiezan todos a reírse. Y como no todas tienen la misma voz, se escuchan unas carcajadas divertidísimas, que parece que estuvieran pasindoselo fenomenal.

¿Qué te parece si intentamos ser hoy risueños, como la cucaburra? Dejemos de lado la seriedad, Dios desea que seamos alegres. ¡Disfrutemos la vida que Jesús nos da y seamos felices! La Biblia dice que «el Señor, el que reina en el cielo, se ríe» (Salmo 2: 4). Así que si él se ríe, nosotros también debemos hacerlo.


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