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Dios hizo tu boca, para que lo alabes

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Mis labios te alabarán con alegría, Salmos 63: 5.

*Necesitarás tu corito preferido.

Una vez, un pastorcillo de ovejas, queriendo divertirse a costa de los demás, se puso a gritar con todas sus fuerzas:

-¡El lobo! ¡Viene el lobo!

Los campesinos, que eran sus vecinos, al oírlo corrieron en su auxilio, pero al llegar al lugar, encontraron al pastorcillo acostado tranquilamente, a la sombra de un árbol, riéndose de ellos.

Al día siguiente, con más ganas de bromear, el pastorcillo hizo lo mismo y los campesinos cayeron en su trampa nuevamente. Regresaron a sus campos, enojados por las bromas que el pastorcillo les había hecho.

Pero al poco rato, un lobo se apareció en la granja del pastorcillo mentiroso, y aunque gritó con todas sus fuerzas:

— ¡Auxilio, ayúdenme!

Nadie acudió a salvarlo porque ya no le creían.

Dios desea que con tu boca hagas cosas buenas, como alabarlo y cantarle himnos, besar a tus abuelitos, sonreír a un vagabundo, o decir palabras bonitas a los demás. Que no te pase lo que al pastorcillo mentiroso, que al final nadie le creyó.

Antes de orar, ¿qué te parece si cantas tu corito preferido en alabanza a Dios?

HABLA CON DIOS

Querido Dios, ayúdame a utilizar mi boca para alabarte siempre y para bendecir a los demás. Amén.


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