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Gracias a Dios por tus manos

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La mano protectora de Dios está sobre todos, Esdras 8: 22.

*Necesitarás un vaso de agua y un lápiz.

Nuestras manos son una gran bendición, pues podemos emplearlas para muchas cosas. Pon tus manos en la espalda y trata de tomar un vaso de agua sin tus manos. ¿Cómo lo harías? Ahora trata de tomar un lápiz, como si fueras a escribir, sin la ayuda de tu dedo pulgar (el gordito). ¿Puedes? ¡Es difícil!, ¿verdad?

¿Te diste cuenta de que cada dedo de nuestra mano es importante, por pequeño que parezca? Ahora veamos para qué nos sirven nuestras manos [su niño (a) hace la mímica mientras escucha y repite]:

a) Cuando nos arreglamos cada día para salir: nos lavamos la cara, nos vestimos, peinamos y lavamos los dientes.

b) Cuando vamos a la iglesia: abrimos la Biblia, saludamos a la gente y oramos.

c) Cuando jugamos: rebotamos la pelota, vestimos a las muñecas, construimos con bloques, jugamos con arena y tocamos el tambor.

d) Cuando ayudamos a mamá: levantamos los juguetes, ponemos los platos en la mesa, damos de comer al perro.

¿Tedas cuenta de que nuestras manos son una gran bendición? Cuando Jesús estuvo en la tierra usó sus manos para bendecir, sanar, abrazar y besar a toda la gente. Él desea que tú hagas lo mismo con las tuyas.

HABLA CON DIOS

Gracias, Dios, por las manos que medas, porque con ellas puedo hacer muchas cosas. Ayúdame a servir a otros con mis manos, como tú. Amén.


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