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Las monedas que se multiplicaron

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En casa del sabio hay riquezas y perfumes, pero el medio gasta todo lo que tiene, Proverbios 21: 20.

*Necesitarás una alcancía.

El señor Ramírez vivía en una finca a las afueras de la ciudad. Cada domingo sus hijos y nietos lo visitaban. Antonio, Rosita y José eran los nietos más pequeños; cada domingo su abuelo les daba una moneda de regalo a cada uno. Antonio y José gastaban su dinero en golosinas tan rápido como podían. Rosita, en cambio, cada vez que su abuelito le daba dinero, apartaba una pequeña cantidad para dar en la iglesia como ofrenda, y el resto lo ahorraba para un proyecto que tenía.

Cerca de su casa había una academia musical y ella anhelaba tomar clases de violín allí. Pasaron los meses, hasta que un día Rosita pidió a su papá que la inscribiera a clases de violín.

-Pero tú no tienes violín, ¿cómo le vas a hacer? -preguntó el papá.

-Tengo dinero ahorrado y creo que ya me alcanza para comprar uno usado.

-¿Cómo ahorraste ese dinero? -preguntó nuevamente el papá.

-Del que mi abuelito me da cada semana -respondió Rosita.

Los papás se sorprendieron. No solamente le completaron el precio de un violín nuevo, también Rosita pudo tomar las clases de violín que tanto quería.

Tú, ¿gastas tu dinero solamente en golosinas o cosas que no te ayudan? A partir de hoy, usa una alcancía (muestre la alcancía) y ahorra para un proyecto especial que tengas.

HABLA CON DIOS

Dios ayúdame a ahorrar y no nada más gastar, amén.


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