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Como el viento

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El viento sopla por donde quiere, y no sabes de dónde viene ni a dónde va, S. Juan 3: 8.

*Necesitarás un papalote.

«¡Mamá, Susana dice que Dios no existe porque no lo podemos ver y no supe qué responderle!» La mamá fue al cuarto de Natalia por un papalote que le había comprado (muestre el papalote).

-Acompáñame al patio y te responderé.

Era un día con mucho viento y la mamá voló el papalote durante unos minutos. Luego se sentó en el césped con Natalia.

-¿Viste cómo voló alto el papalote? ¿Qué hizo que el papalote pudiera volar?

-El viento.

-¿Podemos ver el viento?

—¡Pues no!

-Dioses como el viento. Podemos sentir lo que hace por nosotras, pero no podemos verlo. El viento lleva el polen de una flor a otra, ayuda a las aves a volar, refresca un día caluroso y vuela un papalote, pero no lo vemos. ¿Tedas cuenta? ¡Dios es igual que el viento! Podemos sentir su amor y protección, escuchar su voz mediante la naturaleza y conocerlo gracias a la Biblia, aunque no lo veamos -concluyó la mamá.

-¡Ya entendí! -exclamó entusiasmada Natalia-. ¡Iré a casa de Susana a explicarle que Dios sí existe, aunque no lo veamos!

HABLA CON DIOS

Amado Dios, gracias por mostrarme de muchas maneras que existes y eres real. Ayúdame a creer en ti aunque note pueda ver, amén.


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