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Quédate donde estás

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«Ten presente al Señor en todo lo que hagas, y él te llevará por el camino recto». Proverbios 3: 6

MI PRIMERA EXPERIENCIA después de graduarme en la Facultad de Teología de la Universidad Andrews fue servir como pastor en una zona bastante aislada de Long Island, Nueva York. Estaba soltero, por lo que resultó un poco desalentador y solitario. Había estado saliendo con Nancy Vollmer, una chica encantadora, pero ahora vivíamos en lugares diferentes y nuestra relación se había enfriado.

Me cuestionaba a mí mismo en cuanto a si debía seguir como pastor o dedicarme a ser profesor de Biblia. Me ofrecieron trabajo como maestro en la Academia de Takoma donde podría obtener, al mismo tiempo, un doctorado en la Univer sidad de Maryland.

¡Parecía una muy buena oportunidad! Pensé que no debía quedarme solo en Long Island; vivir en un entorno más conectado socialmente sería bueno para mí, y creía que Dios me estaba dirigiendo hacia allí.

Sin embargo, un día, mientras oraba y estudiaba la Biblia tuve una convicción abrumadora que provenía del Señor: él me había llamado al ministerio pastoral y me capacitaría para cumplir aquello para lo cual había sido llamado. Era como un cartel luminoso enorme que me decía: «¡Quédate donde estás!». De manera que decidí continuar con mi labor pastoral en la costa sur de Long Island.

Una vez que acepté el compromiso de hacer aquello para lo cual el Señor me había llamado, de repente las cosas cambiaron drásticamente Nancy se interesó mucho más en nuestra relación y en cuestión de dos meses ¡estábamos comprometidos!

Me di cuenta de que el Señor me había estado probando a fin de comprobar si yo permanecería fiel a la labor que él había puesto en mis manos. Había aceptado ir a Nueva York y no debía huir. Aunque la oferta para enseñar Biblia en la academia parecía muy atractiva, no era lo que el Señor quería para mí; él me necesitaba en Nueva York.

El Señor me probó, sin embargo cuando tomé la decisión de mantener mi compromiso... ¡pum! Todo cambió, ¡y el Señor derramó sus bendiciones sobre mí! Al iniciar este nuevo año sé que tomarás decisiones y escogerás caminos, pero ante todo quiero instarte a escoger en todo momento el camino del bien.

Hoy iniciamos un viaje de 365 días, encomienda tus pasos al Señor y verás que este año será de gran bendición para ti.

Ted N. C. Wilson

Presidente de la Asociación General


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