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El trabajo de mis sueños

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«Señor, muéstrame tus caminos; guíame por tus senderos». Salmo 25: 4

CUANDO ERA JOVEN tuve la oportunidad de mi vida, o al menos eso parecía. Justo al final de mi carrera universitaria, en las vacaciones de verano, me dediqué a colportar con la esperanza de ganar el dinero suficiente para regresar y terminar la carrera de Administración de Empresas. Ese verano una amiga mía me pidió mi currículo para ayudarme a obtener un trabajo.

Poco después, un banco de prestigio internacional me llamó para una entrevista y tuve la impresión de que iba a conseguir el trabajo. Se podría decir que esto era un sueño hecho realidad, pero no tan rápido. El Señor, con antelación, puso en mi mente la decisión de rechazar el trabajo si me lo ofrecían.

El día de la entrevista llegó y fui de todos modos. Probando un poco el terreno, cuando me informaron que el salario inicial sería de dos mil dólares al mes, les comenté que me parecía demasiado poco y me respondieron: «Si usted es elegido, podríamos incrementarle el sueldo después del primer mes». Les pregunté, «¿qué pasará con mis estudios?». Ellos me respondieron: «Si usted es elegido, podría completar sus estudios en la universidad que usted desee».

Unos días más tarde me comunicaron que el puesto era mío. ¡Ahora sí estaba en aprietos! Quería aceptar el trabajo, pero algo en mi interior me decía que lo rechazase. Por último, incluso después de que la gente me aconsejó que aceptara el trabajo y de que la empresa estuviese dispuesta a darme más tiempo para colportar, dije que rechazaba la oferta. Al instante, en lugar de sentirme bien, ¡me sentí como un tonto! Pero poco después comprendí el plan del Señor. Continué colportando, y en tan solo dos meses, mi esposa y yo fuimos capaces de vender más de cinco mil dólares en libros, lo que me abrió las puertas a estudiar Teología, después de haber aceptado el llamado al ministerio.

¡No sigas a la multitud! Pon a Dios en primer lugar independientemente de cómo sea la prueba, sé valiente independientemente de cuál sea la tentación, y Dios te recompensará.

 

Al Richard Powell

Director de Ministerios Juveniles de la División Interamericana


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