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Entrevista con el cónsul

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«Evita que te desprecien por ser joven». 1 Timoteo 4: 12

CUANDO TENÍA VEINTITRÉS AÑOS empecé a colportar en República Dominicana, con el objetivo de ir a México para estudiar Teología. Como había puesto mis planes en las manos de Dios, y entendía que él me había dado su aprobación, empecé con el papeleo necesario y me presenté ante la Embajada Mexicana. Para mi sorpresa y desencanto, el cónsul no me otorgó la visa, pero lo peor fue que me dijo que si quería podía intentarlo el próximo año, aunque no me garantizaba nada. Salí de allí muy triste y con dudas. ¿En qué había fallado? ¿Había escuchado o no la voz de Dios?

En ese momento, y en medio de lágrimas, recordé las palabras de David: «Encomienda a Jehová tu camino, confía en él y él hará» (Salmo 37: 5, RV95), y luego las de Pablo: «Evita que te menosprecien por ser joven» (1 Timoteo 4: 12). Entonces oré: «Dios, tú me dijiste que iría a México, pero el cónsul me dijo que no. Regresaré la próxima semana». Así que en una semana preparé todos los documentos y me presenté nuevamente a la embajada.

Para mi sorpresa, el cónsul que me atendió era el mismo que me había atendido la ocasión anterior. Yo estaba en la parte trasera de la fila y desde la ventanilla, a lo lejos, el cónsul me reconoció y me hizo señas para que pasara. Todos se quedaron mirándome mientras me acercaba a la ventanilla. El cónsul me preguntó: «¿Viniste la semana pasada?». Con una sonrisa que procuraba esconder mi nerviosismo le contesté: «Sí». Luego vinieron las temidas palabras: «Yo te dije que debías esperar un año para intentarlo nuevamente, ¿por qué lo hiciste en una semana?». Y con sencillez le contesté: «Porque debo ir a México a estudiar este año».

El cónsul tomó mis papeles y me dijo: «El proceso de entrega de visa se tarda de siete a quince días, pero en esta ocasión, se te dará hoy mismo». Hoy sirvo como pastor en México.

El mismo Dios que mostró su poder en la entrevista con el cónsul quiere lo mejor para ti, ponte en sus manos y verás cómo actúa en tu favor y hace grandes cosas por ti y en ti.

 

Lebi Sabulón Helena Santos

México


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