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Un debate con los terroristas

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«Ciertamente la cosecha es mucha, pero los trabajadores son pocos. Por eso, pidan ustedes al Dueño de la cosecha que mande trabajadores a recogerla». Lucas 10: 2

PROBABLEMENTE CUANDO PIENSAS en un grupo terrorista los dos nombres que llegan a tu mente son Al-Qaeda e ISIS. Sin embargo, en la década de 1980, especialmente en Perú, los dos grupos terroristas más temidos eran Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru. En medio del entorno de inseguridad y temor que se vivía en esa década, un grupo de jóvenes decidimos iniciar el Ministerio Universitario Adventista en el Perú.

En el 1986 habíamos pintado en una pared de la Universidad de San Marcos el rostro de Jesucristo. Al pie de la pintura, que media unos ocho metros de altura y cuatro de ancho, escribimos: «Jesucristo, el más grande revolucionario». Inicialmente el grupo Sendero Luminoso nos permitió desarrollar ciertas actividades, así que decidimos realizar una marcha evangelística para impactar la ciudad universitaria de San Marcos.

Al principio todo transcurrió en orden, pero cuando la marcha estaba en pleno apogeo fuimos rodeados por miembros de Sendero Luminoso. Cuando nos dimos cuenta ya era demasiado tarde, cientos de hombres armados nos rodearon poco a poco. Nos quedamos estupefactos, no sabíamos qué hacer, el miedo se había apoderado de nosotros. En ese momento, una de nuestras líderes musicales empezó a cantar a todo pulmón el himno «Fija tus ojos en Cristo». De inmediato todos nos unimos a ella, lo repetimos una y otra vez confiando en que los ángeles nos protege rían y a la vez preparados para lo peor.

Al escuchar nuestro canto, los líderes de Sendero Luminoso se acercaron, ya sin ánimo de hacernos daño, y nos desafiaron a un debate público sobre ciencia, religión e historia. Si ellos ganaban debíamos detener nuestras actividades evangelísticas. Si nosotros ganábamos, ellos nos dejaban continuar en paz.

Ya te puedes imaginar el banquete espiritual que nos dimos durante esa semana. Tuvimos la oportunidad de presentar las profecías, el sábado y nuestras creencias distintivas a todo un grupo de terroristas. Como resultado continuamos con nuestro ministerio y hoy lleva más de treinta años predicando a Jesús en el Perú. Todo porque unos jóvenes decidieron servir a Dios a pesar de los peligros.

¿Estás dispuesto hoy a servir al Señor allí donde estás? Él necesita obreros hoy.

 

César A. Ponce

Estados Unidos


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