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La fidelidad y las promesas de Dios

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«Los supervisores y gobernadores buscaron entonces un motivo para acusarlo de mala administración del reino, pero como Daniel era un hombre honrado, no le encontraron ninguna falta; por lo tanto no pudieron presentar ningún cargo contra él». Daniel 6: 4

AL LEER ESTE VERSÍCULO recuerdo una experiencia que tuve mientras colportaba con otro compañero, en la ciudad de Toluca, México. Una mañana visitamos la compañía de electricidad local, solicitamos la entrevista con el gerente general y él nos mandó a pasar a su despacho. Entramos, lo saludamos y de inmediato nos pidió que tomáramos asiento.

Justo cuando íbamos a tomar asiento sucedió algo muy extraño, el gerente dijo con asombro: «Un momento, ¿dónde está la otra persona que vino con ustedes? Antes de que pasaran le pedía mi secretaria que colocara una silla extra para que ustedes tres se sentaran, pero ahora hay una silla vacía. ¿Adónde se fue su amigo?».

Al escuchar estas palabras quedé helado. ¡Solo éramos dos personas! ¿A quién había visto el gerente? En ese momento recordé el versículo que dice: «Mira, yo enviaré mi ángel delante de ti, para que te cuide en el camino» (Éxodo 23: 20). A seguidas compartí mis pensamientos con el gerente y quedó tan impresionado que no solo nos compró los libros, sino que nos dio permiso para visitar a todo el personal. ¡Qué bendición! Dios siempre cumple sus promesas.

Ese día también recordé una gran verdad: «Él es Dios fiel» y «derrama su amor inagotable sobre quienes lo aman y obedecen sus mandatos», como lo dice Deuteronomio 7: 9, (NTV). No importa la clase de desafíos que enfrentes hoy, Dios ha prometido que enviará a sus ángeles para cuidarte, protegerte y fortalecerte. Dios quiere estar a tu lado y te ayudará a superar cualquier obstáculo o limitación que se te presente.

¿Cuál es la clave? ¿Cómo podemos reclamar el cumplimiento de estas promesas? El texto clave de hoy dice que Daniel era honrado, era fiel (RV95). Así como Dios es fiel, tú y yo tenemos el desafío de ser fieles también.

Hay una recompensa eterna destinada para los fieles. ¿Te gustaría formar parte de ese grupo de fieles? Jesús mismo prometió: «Mantente fiel hasta la muerte, y yo te daré la vida como premio» (Apocalipsis 2: 10).

 

Anónimo


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