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Cuida tu carácter

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«Cuida tu mente más que nada en el mundo, porque ella es fuente de vida». Proverbios 4: 23

CHARLES READE, el renombrado dramaturgo y novelista inglés, decía: «Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino». Lo que te contaré a continuación me permitió desarraigar una mala acción y librarme de un hábito destructivo y un destino fatal.

Cuando era niño me encantaban los dulces, como a todo niño, pero no tenía la oportunidad de comprarlos siempre que me antojaba. En una ocasión mi madre me envió a comprar alimentos y fui con un compañero de estudio. Mientras buscaba lo encargado noté que mi amigo tomaba con toda calma y naturalidad una bolsa de bombones, la abría, tomaba algunos y se los introducía en el bolsillo, también me ofreció algunos. Asustado tomé los bombones y como logramos salir de la tienda sin que nos descubrieran pensé: «¡Qué bueno!».

De allí en adelante me ofrecía cada vez que había que ir a comprar al supermercado, pues cada vez que iba robaba algunos dulces. Pero un día, mientras «compraba», no me percaté de que habían puesto espejos delante y detrás del supermercado. Ese día justamente fue cuando más bombones coloqué en mis bolsillos. Al llegar a la caja registradora para pagar, un señor se me acercó y me dijo: «Muchacho, saca todo lo que tienes en los bolsillos». ¡Ya te puedes imaginar mis nervios! Pensé que iría a la cárcel, pero después de vaciar los bolsillos el Señor agregó: «Ahora, por ladrón, tendrás que pagar todo lo que llevabas en los bolsillos». Jamás olvidaré ese momento, pues mis actos me habían convertido en eso: un ladrón.

Salí muy avergonzado del establecimiento. ¿Por qué había caído tan bajo? Al llegar a mi casa dejé el encargo sobre la mesa junto con el poco dinero que sobró. Algunos minutos después mi madre me llamó para rendir cuentas. Como no le había contado nada, me tocó confesar mi pecado entre lágrimas. Ella me aconsejó con firmeza, pero con amor.

Hoy le doy gracias a Dios por todo lo ocurrido. Ese día abandoné mi mal hábito. Me propuse nunca más volver a cometer ese infame acto.

Hoy tú tienes la oportunidad de decidir cuáles hábitos te acompañarán en la vida; escoge con cuidado, pues ellos determinarán tu destino eterno.

 

Jorge Atalido

Venezuela


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