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El camino correcto

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«El Señor dice: “Mis ojos están puestos en ti. Yo te daré instrucciones, te daré consejos, te enseñaré el camino que debes seguir"». Salmo 32: 8

ME ENCONTRABA PILOTEANDO una avioneta Cessna 152. Ese era uno de mis primeros vuelos como estudiante en Panamá. Antes del despegue siempre iniciaba con una breve oración pidiendo la protección de Dios durante la travesía. Cuando aterrizaba, una vez más oraba agradeciendo a Dios por su cuidado durante el vuelo. Un poco después de la mitad del recorrido de ida noté que había lluvias aisladas en el camino, de inmediato supe que tenía que aterrizar en mi destino y regresar de inmediato, pues el clima podía empeorar.

Cuando inicié mi vuelo de regreso me percaté de que lo que antes eran lluvias aisladas, ahora era una cortina de nubes negras. Sabía que la tormenta no era muy extensa, así que podía atravesarla en un minuto y menos, así que decidí orar una vez más y pedirle a Dios que me cuidara. En la escuela de aviación nos enseñaron que no debemos atravesar tormentas sin tener la licencia adecuada para volar en climas desfavorables, y yo no la tenía en ese momento. Los jóvenes solemos sentirnos tentados a seguir nuestros propios caminos, aun sabiendo que no son los correctos.

Cuando hube orado, y justo antes de entrar en la tormenta, un gran relámpago destelló frente a mí, a escasos metros, y supe que era la respuesta de Dios diciéndome: «Sabes que no debes que atravesar tormentas. Regresa al aeropuerto, allá estarás seguro». Con una manifestación tal, ya te puedes imaginar mi reacción: obedecí de inmediato, regresé al aeropuerto y me quedé ahí hasta que el clima mejorara.

¿Cuántas veces oramos para que Dios nos permita andar por un camino que sabemos que no es el correcto? Como tenemos libre albedrío, Dios nos deja tomar nuestro propio camino, aunque sea el incorrecto. Cuando nos damos cuenta de nuestro error y acudimos a él, en vez de encontrar un Dios listo para regañarnos, encontramos un Dios que nos recibe con amor, y nos dirige por el camino correcto que él tiene diseñado para nosotros.

Nunca dudemos de la voluntad de Dios. En el momento pueda que no sea lo que deseamos, pero al final siempre será lo mejor.

 

Marlon Moodie

Panamá


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