Regresar

«Y la ganadora es…»

Matutina para Android

Play/Pause Stop
«Deléitate asimismo en Jehová y él te concederá las peticiones de tu corazón». Salmo 37: 4, RV95

QUIZÁS AL LEER CADA DÍA un testimonio distinto pienses que esa clase de milagros solo le ocurren a otras personas. Yo también pensaba así pero quiero contarte una experiencia que me permitió gozar de la bondad y la misericordia divinas.

Cuando era niña recibimos una llamada que alegró nuestros corazones. Resulta que yo había sido la ganadora de un sorteo y el premio era una mochila con todos los útiles escolares necesarios para ese año. Puede que te preguntes: «¿Y qué tiene de milagroso ganar un concurso?». En ese entonces mi familia estaba atravesando una situación económica difícil y no contábamos con el presupuesto para comprar mis cuadernos y materiales necesarios para comenzar las clases.

Unos meses antes de recibir la llamada, mi mamá y yo habíamos comprado algunos alimentos en un establecimiento donde tenían un concurso de «Regreso a la escuela» y como yo tenía la edad requerida para el sorteo llené el boleto con mis datos. Para ser sincera debo confesar que lo llenamos como quien escribe en un papel sin importancia, y nos olvidamos de eso sin esperar nada. Pero Dios sabía que más adelante la situación económica ameritaría su intervención y ese sorteo «insignificante» fue el medio que utilizó para satisfacer mi necesidad.

Si crees que el testimonio es que gané una mochila con útiles escolares quiero que sepas que ese día gané más que eso, realmente gané más confianza en Dios y fe de que él puede realizar grandes maravillas en mi vida. Nuestro Dios es el Dios de lo imposible. Ve hoy a él y exprésale tu petición, cuéntale tu deseo más profundo, pídele con fe que te conceda aquello que necesitas y que anhelas con todo tu corazón. Si es su voluntad, él te concederá lo anhelado, no importa que sea algo tan sencillo como mis útiles escolares o algo mucho más complejo.

Que tu oración hoy sea: «Señor, ayúdame a confiar más en ti, en tu fidelidad y en tus promesas, que en mi corazón no quede rastro de duda de mi amor por ti. Gracias por todas las bendiciones que diariamente me regalas, amén».

 

Leinibeth Marcano

Venezuela


Envía tus saludos a: