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La verdadera VIDA

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«Y la vida eterna consiste en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste». Juan 17: 3

ERA UNA TARDE DE VIERNES. Unos jóvenes ensayaban una obra de teatro de Navidad. Había risas y bromas. Sobre el escenario unos grandes muros sostenían el decorado. El ensayo proseguía y las risas, la ilusión y los nervios porque todo saliera bien eran palpables.

Pero en un momento todo cambió. Ese año no hubo obra de Navidad.

Uno de los muros del escenario comenzó a inclinarse. Los jóvenes salieron corriendo, pero a una joven no le dio tiempo a saltar y falleció bajo aquel muro. Aquel 20 de diciembre el aguijón de la muerte se clavó profundamente en mi corazón, me hizo reflexionar respecto a lo efímera que es la vida y me hizo afianzarme aún más en mi fe y en mi esperanza.

Cuando suceden cosas en esta vida que te hacen reflexionar, pararte a pensar, ahondar en los misterios de la mente y de la existencia... entonces te acercas a esa dimensión trascendental que Dios ha puesto en cada ser humano y que Satanás intenta que no se desarrolle; nos llena los ojos, los oídos, todos nuestros sentidos permanecen entretenidos durante el tiempo suficiente como para que llegue la noche y no hayamos hecho una parada en el camino para pensar en el más allá de nuestra existencia.

Una vez que hacemos una parada en nuestros relojes, que comenzamos a pensar en esa otra dimensión, hemos de aprovecharla bien, pues somos como sombras en el tiempo, en la historia de este mundo. Pero Dios, a diferencia de nosotros, permanece para siempre, algo incomprensible para quienes hoy, este mes, este año o esta tarde vivirán sus últimos momentos.

Además, nuestro Creador no nos creó para morir sino para vivir. Él es la resurrección y la VIDA. Sí, Jesús es la VIDA con mayúsculas. Él nos ofrece la posibilidad de una vida mejor, más duradera, más intensa, más allá de la muerte y las miserias de este mundo.

Por eso, aquel día comprendí que debía elegir la VIDA, pasar más tiempo con Jesús, con mi familia, con mis amigos… Pero, sobre todo, decidí aprovechar esta corta vida para prepararme para la eternidad e invitar a otros a que también escojan la VIDA.

¿Qué decisión vas a tomar tú?

 

Raquel Rodríguez

Editora de IADPA


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