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Buscando vida en lugares de muertos

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«Asustadas, se postraron sobre su rostro, pero ellos les dijeron: “¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que vive?”». Lucas 24: 5, NVI

CUANDO TENÍA DIEZ AÑOS mis padres se divorciaron. Como resultado me convertí en un joven rebelde y malcriado. Busqué la felicidad en muchos lugares y actividades. Un primo me enseñó a bailar y dominé tanto el arte que llegué a formar parte de grupos de baile, participamos en competencias y eventos ante cientos de personas. Me sentía feliz en ese ambiente: música y mujeres. «Esto es vida», decía en mi corazón.

Como a los diecisiete años, un amigo que asistía a la Iglesia Adventista de mi pueblo me invitó, junto con otros de mis amigos, a pertenecer al Cuerpo de Cadetes Médicos Adventistas. Asistía una reunión y me gustó lo que hacían. En cada reunión de cadetes se hablaba de la Biblia, de cómo Jesús murió para salvarnos y darnos vida eterna. En cada devocional, Dios hablaba a mi corazón y me iba transformando. Cuanto más tiempo pasaba en el club, menos tiempo pasaba con mi grupo de baile, hasta que por fin lo abandoné por completo.

Poco después un amigo me invitó a la discoteca. Él decía que habían unos muchachos que bailaban bien, pero que yo bailaba mejor y deseaba que compitiera con ellos. Cuando llegamos al lugar, escuché una voz que me dijo: «¿Qué haces en este lugar? Ya no perteneces aquí». Esta fue la noche más larga de mi vida. Traté de competir y nada me salía bien. La voz de Dios retumbó bien fuerte en mi mente y corazón. Salimos de ese lugar a las 5:00 am, y mientras íbamos en el carro de mi amigo cerré los ojos y le prometía Dios que jamás volvería a un lugar de esos.

Tristemente muchos jóvenes buscan la felicidad en lugares de muertos, como las discotecas, los vicios, en el Internet, en el sexo ilícito y la música, cuando la realidad es que nada de eso llena el vacío enorme de nuestros corazones. Cuando acepté a Cristo pude conocer la verdadera felicidad y experimentar vida plena. ¡Tú también puedes experimentarlo!

No busques la felicidad ni la vida en estos lugares de muertos. Busca al que vive, busca a Cristo.

 

Luis E. Guadalupe García

Puerto Rico


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