Regresar

Confiando en los planes de Dios -Primera parte-

Matutina para Android

Play/Pause Stop
«No tengas miedo, pues yo estoy contigo». Isaías 41: 10

MI NOMBRE ES STEPHANY LAZO, tengo dieciocho años y quiero relatarte la primera parte de una difícil situación que mi hermano y yo tuvimos que afrontar, y que nos llevó a confiar más en Dios. El 28 de febrero del 2012, mi familia y yo iniciamos lo que creíamos que sería otro día normal, pero fue todo lo contrario.

Al finalizar la jornada, cuando mis padres regresaron a casa, mi hermano y yo les estábamos esperando con malas noticias. Con mucho miedo les mostramos una nota anónima que habíamos encontrado en la entrada de la casa. Al leerla, se percataron de que era una extorsión. En la nota, los pandilleros detallaban información precisa de mis padres, de mi hermano y mía. Los «mareros» exigían una cantidad muy elevada de dinero que debíamos entregar al final de cada mes, si mis padres avisaban a la policía o no entregaban el dinero, mi hermano y yo lo pagaríamos con nuestras vidas.

Nos quedamos muy preocupados, esperando una segunda nota donde indicarían el lugar de entrega del dinero. Orábamos y suplicábamos al Señor para que interviniera y que esa segunda nota no llegara, pero quince días después llegó la temida segunda notificación. Esto nos causó un inmenso temor, y nos llevó a tomar decisiones drásticas. La policía nos estuvo protegiendo, nos prohibieron salir de la casa, dejamos de ir a la escuela; en fin, fueron momentos de angustia y desesperación.

Mis padres temieron por nuestra seguridad. Durante las siguientes semanas vivimos con la incertidumbre de no saber qué hacer ante tal situación. Nuestra familia y amigos oraban para que Dios nos ayudara a encontrar una solución. Mientras más cerca estaba el fin de mes, más temor experimentábamos. Unos días antes de que llegara la fecha fijada, mis padres tomaron la decisión de abandonar la casa y mudarnos a otro lugar.

A raíz de esta decisión, los extorsionistas ya no volvieron a entrar en contacto con nosotros. Hoy puedo agradecer a Dios por su protección. Mañana mi hermano terminará de contar nuestra historia, pero si hoy sientes algún tipo de temor, te puedo decir por experiencia propia: Dios puede protegerte como lo hizo conmigo.

 

Stephany Lazo

El Salvador


Envía tus saludos a: