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Bendiciones reales

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«Por lo tanto, mi Dios les dará a ustedes todo lo que les falte, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús». Filipenses 4: 19

EN EL AÑO 2000, cuando decidí mudarme a Trinidad para estudiar Teología y unirme al ministerio pastoral, fueron muchos los que pretendieron hacerme cambiar de idea e intentaron convencerme de que estudiara otra carrera.

«Está bien que elijas servir a Dios, pero ya lo sabes, el ministerio pastoral es un circuito cerrado». «No hay dinero en el mundo pastoral». «Eres un buen hombre e inteligente: estudia política, psicología, derecho o administración... ¡¿Pero pastor?!». «Predicarás en las campañas toda tu vida y no podrás siquiera llevar a tus hijos de vacaciones».

Sin embargo, estos argumentos nunca me hicieron dudar de mi decisión. Mi respuesta a todos fue la misma: «Seré pastor y, por cierto, no he visto a ningún pastor mendigar. Dios me cuidará».

Cuando llegué a Trinidad, éramos cinco en mi promoción. Un día, durante una reunión con el decano de la Facultad, se dirigió a mí y me dijo: «Si Dios realmente te ha llamado, cubrirá todas tus necesidades». Entré en mi habitación desconcertado, me sentí mal y me pregunté: «¿Por qué me lo ha dicho a mí y no a los demás?».

Efectivamente, el Señor me ha bendecido enormemente. Nunca me ha falta do nada y nunca he tenido que romperme la cabeza por nada. La mayoría de los estudiantes tenían una petición de oración común: «Dinero»; lo necesitaban para pagar el semestre y presentarse a los exámenes. Sin embargo, durante mi estancia en Trinidad, yo nunca tuve que elevar esa oración.

Dios ha cumplido rigurosamente las palabras del decano. Y hoy, tengo la absoluta certeza de que fui llamado al ministerio pastoral; realmente he visto la mano de Dios en mi vida.

Querido joven, no tengas miedo de ponerte del lado de Dios. Permanece firme en tus convicciones, pues el Señor bendice a aquellos y aquellas que le toman la palabra.

En Josué 1: 9 Dios nos dice: «Yo soy quien te manda que tengas valor y firmeza.No tengas miedo ni te desanimes porque yo, tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas».

 

Pierre-Maurel Fleurantin

Guayana Francesa


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