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¿Te acuerdas...?

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«Acuérdense de lo que hizo el Señor su Dios con el faraón y con todos los egipcios; piensen en las grandes pruebas de las que ustedes fueron testigos, y en las señales y prodigios y en el gran poder que desplegó el Señor su Dios cuando los sacó de Egipto. Eso mismo hará el Señor con todos los pueblos a quienes ustedes temen». Deuteronomio 7: 18-19

DESPUÉS DE SU SALIDA DE EGIPTO, los hijos de Israel iniciaron una larga travesía por el desierto. Fueron cuarenta años durante los cuales se quejaron continuamente, descontentos con su situación, llegando incluso a querer volver a Egipto. Se habían olvidado de cómo Dios los había liberado -el milagroso cruce del mar Rojo- y de cómo había cuidado siempre de ellos. A menudo nos comportamos como el pueblo de Israel… ¡empezando por mí! Nos quejamos de una situación que nos parece insuperable, pero nos olvidamos de cómo nos ha ayudado Dios en el pasado. Para no olvidar lo que el Señor ha hecho por ti, te invito a anotar en un cuaderno los momentos en los cuales Dios se ha manifestado en tu vida y todas las bendiciones que has recibido de él. En mi cuaderno constan dos partes:

1. Todas las ocasiones en las cuales he llorado y/o me he preocupado por nada.

2. Todas las cosas por las cuales debo estar agradecida.

De vez en cuando completo el cuaderno. Con el paso del tiempo, te darás cuenta de todas las veces que Dios ha actuado de manera visible, y también de manera invisible, sin que te des cuenta. Quizás estás pasando por un momento difícil, así que te invito a aplicar el versículo del día de hoy a tu situación:

Acuérdate tu nombre de lo que hizo el Señor tu Dios con [algún problema que hayas vivido en el pasado]; piensa en las grandes pruebas de las que has sido testigo, y en las señales y prodigios, y en el gran poder que desplegó el Señor tu Dios cuando [resolvió ese problema o respondió con un milagro a tus necesidades]. Eso mismo hará el Señor con todos los problemas actuales y futuros que temas.

«Pon tu vida en las manos del Señor; confía en él, y él vendrá en tu ayuda» (Salmo 37: 5).

Si el Señor ha obrado en tu vida en el pasado, también lo puede hacer en el futuro.

 

Annie-Claude V.

Martinica


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