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La mano de amor

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«Por todos lados me has rodeado; tienes puesta tu mano sobre mí». Salmo 139: 5

NUNCA PENSÉ encontrarme con Dios, y es extraordinario ver la manera en la cual se ha manifestado en mi vida hasta el día de hoy. Aunque anduve por el camino del mal, el Eterno ha puesto su mano sobre mí.

Soy un exfumador de cannabis y otros estupefacientes. Yo era un chico a quien le gustaban las cosas que el mundo ofrecía: discotecas, fiestas, sexo, la violencia. Me convertí en una persona que siempre andaba enojado y en actitud violenta. Con el paso del tiempo, la gente más cercana a mí dejaron de relacionarse conmigo. Sin embargo, un día todo cambió; el domingo 28 de agosto de 2005 es una fecha que no olvidaré nunca.

Ignoraba que me rodeaban espíritus malignos y, estando en mi habitación con amigos, nos fumamos unos porros de cannabis y, de repente, sentí que en el interior de mi cuerpo pasaban cosas que nunca antes había sentido; me di cuenta de que estaba como poseído.

Enseguida le dije a mis amigos que avisaran a mi madre, a mi abuela y a mis familiares más cercanos, y se pusieron a orar por mí.

Recuerdo que salía humo de mi cuerpo y la primera imagen que me vino a la mente fueron las palabras del Salmo 23. En ese momento, empecé a ver el poder del Señor y cómo había puesto su mano sobre mí para librarme de las fuerzas del mal.

Hoy soy un joven muy feliz transformado por medio de la sangre de Jesús. Te garantizo que todo lo que tengo en este mundo es gracias a Dios. Ahora mismo mi vida es estable; no siempre es fácil, pero cuando conocemos al maravilloso Salvador que tenemos y que vela por nosotros en todo momento, solo podemos avanzar y estar listos para su retorno. Amén.

Podría haber escogido otro título para esta reflexión, pero creo que «la mano de amor» encajaba a la perfección. Me gustaría dejarte este versículo que se encuentra en Job 42: 5: «Hasta ahora, solo de oídas te conocía, pero ahora te veo con mis propios ojos».

Dios existe, créeme, y ya está actuando en tu vida, pero para poder verlo, debes estar en constante conexión con tu Creador y leer su Palabra. Estúdiala sin descanso.

 

Alan Domput-Egalgi

Guayana Francesa


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