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Las páginas que cambiaron mi vida

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«Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo». Jeremías 29: 11

DECIDÍ ENTREGAR MI VIDA A CRISTO cuando mi cuñada me regaló literatura adventista. Quedé entusiasmada y con deseos de conocer más del Cristo que ella predicaba. Veía en ella una vida llena de fidelidad y buen testimonio. La paz que ella reflejaba me motivó aún más para llegar a conocer la verdad. No muchos días después me convencí de que la Iglesia Adventista del Séptimo Día presentaba la verdad según está contenida en la Biblia. Así que el sábado 19 mayo de 1979 me bauticé en la Iglesia de Chalatenango, en El Salvador.

Aceptar la fe adventista supuso romper con mi pasado y abandonar mi antigua iglesia, pero no me arrepiento. Después de mi bautismo me dediqué a compartir la verdad con mis familiares y amistades. Al igual que tú, he experimentado pruebas y desafíos de diversos tipos, pero Dios siempre estuvo a mi lado. La prueba más grande que tuve que enfrentar fue la ruptura de mi matrimonio. Después de veinticinco años de matrimonio mi esposo me abandonó. En esos momentos mi fe se tambaleó, pero por la gracia de Dios me mantuve firme.

Han pasado más de treinta y cinco años desde que entregué mi vida a Cristo. Hoy me llena de satisfacción de ver a más de sesenta miembros de mi familia, entre ellos mis cuatro hijos, sus esposas y mis nueve nietos, formando parte del Pueblo de Dios. Como habrás notado, no soy tan joven como el resto de los colaboradores de este libro devocional, y creo que eso me da la oportunidad de hablarte desde la perspectiva de la experiencia. Andar con Jesús es la más hermosa experiencia que puedes tener. Aunque pases momentos difíciles, no los atravesarás solo. ¡Ánimo! La recompensa está asegurada.

Hay otra lección de mi experiencia que quiero compartir contigo. Conocí el evangelio por medio de la página impresa. Solo dos páginas fueron más que suficiente para cambiar mi vida y acercarme a Cristo.

Así que hoy quiero animarte a que leas lo que nuestra iglesia prepara para nuestro crecimiento espiritual y también te invito a compartir el evangelio por medio de nuestros libros y revistas.

 

Anónimo

El Salvador


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