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Garantía espiritual

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«Me doy cuenta de la carga que Dios ha puesto sobre los hombres para humillarlos con ella. Él, en el momento preciso, todo lo hizo hermoso; puso además en la mente humana la idea de lo infinito, aun cuando el hombre no alcanza a comprender en toda su amplitud lo que Dios ha hecho y lo que hará». Eclesiastés 3: 10-11

ES DIFÍCIL SER ESTUDIANTE universitario. Un estudiante se enfrenta con problemas que van desde los relacionados con el alojamiento a la toma de decisiones; sin mencionar los cambios de estilo de vida que conlleva ser independiente. Lo que es más preocupante, sin embargo, es la responsabilidad financiera.

Una vez aceptado en la Universidad de las Indias Occidentales de Jamaica supe que el pago de las tasas, de diez mil dólares, debía hacerse en septiembre, y la única manera para optar a un plan de pago era depositar mil dólares. Inmediatamente, empecé a pensar en diferentes maneras de ganar esa suma. Me acababan de negar un préstamo estudiantil, mi madre había sido despedida de su trabajo y mi padre estaba jubilado y empleaba la mayor parte del dinero que ganaba en pagar la hipoteca de la casa. No había ninguna beca disponible para los estudiantes de primer año. Entonces fui a buscar trabajo, sin embargo, ninguna empresa podría pagarme tal cantidad en dos meses, a menos que trabajara los sábados.

Durante ese periodo, decidí acercarme más a Jesús. Me olvidé de las preocupaciones, me uní al coro de la escuela, mantuve varias conversaciones bíblicas con compañeros de clase y pasé mucho tiempo orando antes de estudiar.

Nunca me di por vencido, pero me cansé de la vida escolar y pensé en aprender fontanería en otra institución. Una noche me acordé de la letra de un cántico: «Al final de los sueños rotos él es la puerta abierta». Aquella misma noche recibí un correo electrónico.

Pensé que sería otro aviso de liquidación de pago de mis estudios, y evitar perder el derecho a tomar los exámenes. Sorprendentemente, era un correo electrónico de la Vicerrectoría de Finanzas donde se nos decía que los alumnos podríamos examinarnos a pesar de no haber pagado. Mi madre obtuvo un trabajo muy bien remunerado y en pocos meses pudo pagar la totalidad del precio de las tasas.

¡Dios siempre llega en el momento oportuno!

 

Collin McPherson

Jamaica


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