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Un camino en el desierto

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«Si tienes que pasar por el agua, yo estaré contigo, si tienes que cruzar ríos, no te ahogarás; si tienes que pasar por el fuego, no te quemarás, las llamas no arderán en ti». Isaías 43: 2

MI HERMANA, MI MEJOR AMIGA y yo hicimos un viaje a Laughlin, Nevada, con grandes esperanzas de obtener un trabajo para poder pagar la matrícula universitaria en 2009. Nos dijeron con toda seguridad que este viaje sería un éxito ya que podríamos conseguir propinas de las habitaciones que limpiásemos y conseguir más de un puesto de trabajo. Nadie mencionó el calor, ya que pensaban que al venir de Jamaica podríamos resistir cualquier clima, siempre y cuando fuese cálido o muy caluroso.

Hubo momentos en los que la propia piscina se convirtió en nuestro enemigo. La unidad de aire acondicionado dejó de funcionar, el agua congelada y el hielo en la cama resultaron inútiles ya que se derretían y calentaban en cuestión de momentos. Nuestras mismas lágrimas se secaban antes de caer al suelo. ¡Fue realmente duro!

Decidimos mejorar en varios sentidos, y fuimos a buscar un segundo trabajo en otros hoteles, o en tiendas de comida y helados. Algunos de los amigos que vinieron con nosotras nos animaron a hacerlo, y nos dijeron que el sábado era uno de los mejores días para ganar dinero extra. Sabiendo que éramos adventistas del séptimo día, nos dijeron: «Dios lo comprenderá». Nosotras les contestamos: «Está bien, gracias», y continuamos buscando.

Nunca conseguimos otro trabajo, pero a diferencia del año anterior, asistimos a la iglesia cada sábado. Había una señora mayor que nos recogía y nos llevaba cada semana. Cuando fuimos a la iglesia nos recibieron con mucho cariño y conocimos nuevos amigos que nos invitaron a sus casas y nos dieron de comer. Nuestro caminar con Dios se hizo más firme. Abandonamos Laughlin, Nevada, con menos dinero del que habíamos planificado, pero con más fe en Dios y en su capacidad de proveer. ¡Y lo hizo!

Después de mucha oración y de recordarle a Dios mi fidelidad a él; al regresar, recibí una beca que cubría toda la matrícula del primer semestre. Además, justo antes de la inscripción del segundo semestre, recibí otra beca para pagar el resto de las cuotas. Dios honra a aquellos que le honran.

Hoy puedes decidir honrar a Dios y verás cómo él te honrará a ti.

 

Tashika Francis

Jamaica


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