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Un paso de fe

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«Pero no es posible agradar a Dios sin tener fe, porque para acercarse a Dios, uno tiene que creer que existe y que recompensa a los que lo buscan». Hebreos 11: 6

LA VIDA DE UN ESTUDIANTE universitario en un país en desarrollo como Jamaica está llena de retos diarios, puesto que vamos en pos de la excelencia académica con recursos limitados. En 2010, comencé a estudiar Química en una universidad local. El programa ofrecía un salario a cambio de ayuda en los laboratorios universitarios.

Nos pagaban el salario mínimo todo junto cada tres meses. Muchas veces tuve que suplicar y pedir prestado para poder sobrevivir. Francamente, tuve que renunciar a comprar ciertos tipos de comidas y de ropa. También significaba que apenas podía viajar para ir a visitar a mi familia.

Inicialmente, solo iba a devolver a Dios una ofrenda de los fondos recibidos, pero más tarde me sentí culpable por no diezmar. Hice un pacto con Dios en lo referente a la cantidad que le daría, y procedí directamente a hacerlo. El plan consistía en confiar en él para que cuidase de mis necesidades, ya que mi capacidad de gasto se vio reducida.

En el primer sábado después de haber llevado a cabo mi promesa, un miembro de la iglesia me entregó una suma de dinero. El total era superior a la cantidad que le había entregado a Dios previamente. Aproximadamente una semana más tarde se me acercó un amigo cercano. Me informó de que tanto como él como su esposa estaban al tanto de mis problemas financieros y que querían ayudarme. Me ofrecieron una contribución en efectivo mensual. Y la cantidad que me dieron era ¡exactamente la misma cantidad que le devolvía a Dios de mi salario!

Mi madre siempre me había animado a no permitir que mi fe decayera. Para mí eso significaba realizar alguna acción que requiriese una demostración de fe. Cada vez que tomo la Palabra de Dios y doy un paso de fe, me sorprende. Fue el Pastor Barry Black, capellán del Congreso de los Estados Unidos, el que dijo: «La providencia de Dios siempre superará tus expectativas».

No queda duda alguna de que Dios seguirá haciendo cosas maravillosas por sus hijos fieles.

 

Astor Tate

Jamaica


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