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Tres ángeles me protegieron

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«El Señor mandará sus ángeles a ti, para que te cuiden en todos tus caminos». Salmo 91: 11, RVC

ERAN LAS CUATRO DE LA TARDE y nos dirigíamos a un Día de la Hermandad. Mi esposo había partido hacia el lugar en el que se realizaría la actividad el día anterior, por lo que me tocó viajar con otra familia pastoral. Ya estaba oscureciendo cuando pasamos el último sector poblado, sin embargo estábamos confiados, pues conocíamos el lugar al que nos dirigíamos, pero sobre todo porque le habíamos pedido a Dios que enviara a sus ángeles para que nos acompañaran en todo el trayecto. Una hora después nos dimos cuenta de que, efectivamente, Dios nos había escuchado y había enviado un ejército de ángeles a cuidarnos.

Faltando unos treinta minutos para llegar al paso fronterizo un camión nos impactó y nos sacó de la carretera, haciendo que el chofer perdiera el control del vehículo y diéramos varias vueltas de campana hasta que por fin nos detuvimos. Entonces empezó la desesperación y la angustia. El pastor que manejaba el vehículo y varios de los pasajeros estaban gravemente heridos. Por misericordia de Dios pasaron en ese momento varios vehículos y uno a uno se fueron llevando a los heridos al hospital, quedando yo sola en aquel lugar, muy asustada, pues ya era de noche; adolorida por los golpes y sin nadie que me ayudara.

Me encontraba sentada en el techo del vehículo que había quedado hecho añicos por el accidente, llorando, en medio de la nada, tratando sin éxito de conseguir señal en mi teléfono para poder contactar a mi esposo y contarle lo que había sucedido para que viniera en mi auxilio. Llegué a creer que todos me habían abandonado, pero hubo Uno que nunca me abandonó. De pronto me vi acompañada de tres hombres que se pararon al frente del carro y me dijeron: «No se preocupe, a usted no le va a pasar nada, nosotros la vamos a cuidar». En ese momento sentí paz y dejé de llorar. Cada vez que recuerdo esas palabras se me eriza la piel.

Siempre me he preguntado quiénes fueron esas personas que Dios envió aquella noche. Francamente no lo sé, pero estoy segura de que al llegar al cielo sabré quiénes fueron. Por el momento puedo decir que tengo «tres ángeles» que me cuidan en todo momento.

Tú también tienes a tu disposición ángeles de luz que te guardan, encomiéndate al Señor en este día y siempre.

 

Anónimo


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