Regresar

Intacta

Matutina para Android

Play/Pause Stop
«No te asustes por los sufrimientos que vienen. [...] Pero sigue firme en tu fe, incluso si tienes que morir. Si no renuncias a tu fe, yo te premiaré con la vida eterna». Apocalipsis 2: 10, PDT

MI NOMBRE ES SHAMIRA ACOSTA y vivo en Belice. Mi hermana mayor siempre se ocupó de llevarnos a mi hermana gemela y a mí a la iglesia. Me bauticé cuando tenía doce años y debo confesar que ese fue un día muy especial, pues también era mi cumpleaños. Desde entonces, asistía la iglesia con regularidad y participé en sus actividades.

Sin embargo, cuando tenía quince años, sucedió algo inesperado: un auto, que pareció salir de la nada, me atropelló. Mi madre y mi padre me llevaron a toda prisa al hospital local, inconsciente. Desperté en el hospital, llorando, queriendo saber qué había pasado y después volvía perder el conocimiento. Cuando recuperé el conocimiento me encontraba a 136 kilómetros de donde había ocurrido el accidente; me habían trasladado al hospital de la ciudad.

Los médicos empezaron a hacerme muchas preguntas para determinar si había sufrido algún daño cerebral. Gracias a Dios no sufrí daños en el cerebro; sin embargo, los cristales me hicieron cortes en las piernas y me rompieron algunos tendones, también tuve que someterme a una operación de estómago, me enyesaron un brazo y tuvieron que operarme la pierna izquierda, pues el hueso estaba destrozado.

Ese día, en silencio, clamé a mi Dios y le pedí que me permitiera volver a andar. Unas semanas después el médico me dijo que podría andar, pero con una muleta. Poco tiempo después me informó de que con una tobillera especial podría andar por mí misma.

Cuando tenía más o menos diecisiete años, volví al instituto. Tenía miedo de que la gente se riera de mi forma de andar, pero enseguida hice nuevos amigos. Doy gracias a Dios por estar viva. Estoy llena de cicatrices, pero mi relación con Dios y con mi familia no está rota. ¿Cómo te encuentras hoy?

No importa tu condición, lo más importante es que tu relación con el Señor se encuentre intacta.

 

Shamira Acosta

Belice


Envía tus saludos a: