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Salvado de la angustia

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«Por tu nombre, Señor, ¡hazme vivir! Porque eres justo, ¡sácame de la angustia!». Salmo 143: 11

¿CUÁL ES LA MEJOR NOTICIA que has recibido? Para mí fue la que recibí durante mi segundo año de matrimonio: «¡Vas a ser papá!». A partir de ese momento empecé a cuidar y consentir a mi esposa, pues el embarazo trae una serie de cambios que no siempre resultan placenteros. Recuerdo que en ocasiones tuve que salir a toda prisa a buscarle algún plato que se le antojaba a mi esposa a las horas más extrañas que te puedes imaginar. También me tocó llevarla al médico para sus chequeos y escuchar los consejos de nuestros familiares. En fin, fue una experiencia inolvidable.

Durante un chequeo médico, el doctor nos dijo que mi esposa corría el riesgo de abortar. Mientras le practicaban un ultrasonido escuché por primera vez esta expresión: «Embarazo ectópico». ¿Qué significa eso? Es un embarazo que se desarrolla fuera de la matriz (útero) y supone una amenaza de muerte para la madre y para la criatura.

Imagina lo triste y preocupado que estaba, tanto por mi esposa como por mi hija. Fueron días difíciles. Mi esposa empezó a sufrir sangrados, tuvo que guardar reposo absoluto e incluso estuvo ingresada en un centro médico para vigilar que no se moviera de la cama. Mientras tanto familiares, amigos y hermanos de la iglesia elevamos nuestros ruegos a Dios. Algunos se mostraban optimistas mientras que otros se prepararon, e intentaron prepararnos para lo peor.

Recuerdo que en una ocasión oré: «Señor, mi bebé es tuyo. Tú eres mi médico». Pocos días después de elevar esta plegaria el sangrado de mi esposa se detuvo, así que la llevé al médico para que le practicaran otro ultrasonido. No le comentamos nada al técnico y simplemente esperamos el diagnóstico. Lo único que nos dijo fue: «Todo está normal».

Hoy, mientras escribo estas líneas estoy lleno de felicidad, al recordar la misericordia de Dios. Mi hija Alondra ya tiene tres años de edad.

No sé qué te preocupa, no conozco tu historia, pero sí quiero animarte a confiar en Dios, en su Palabra y en su poder. Él puede sacarte de la angustia, darte una vida nueva y mostrar su poder a través de ti. ¡A él sea la gloria!

 

Ignacio de la Cruz

República Dominicana


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