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«Cosas maravillosas»

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«Los que confíen en mí y usen mi nombre podrán hacer cosas maravillosas: [...] podrán agarrar serpientes o beber algo venenoso, y nada les pasará». Marcos 16: 17-18, TLA

Recuerdo que repetía este versículo una y otra vez mientras viajaba hacia Guayaramerín, Bolivia, para servir allí como misionera. Tenía un buen trabajo en Guatemala, pero sentía que algo me faltaba. Dios me había llamado a servirle, tal como escribió Ellen G. White: «Se necesitan jóvenes. Dios los llama para campos misioneros [...] pueden adaptarse más fácilmente a nuevos climas y nuevas sociedades, y pueden soportar mejor los inconvenientes y las penurias. Con tacto y perseverancia, alcanzarán a la gente en su ambiente» (Servicio cristiano, cap. 2, p. 42). Servir como misionera ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi vida. Inicié creyendo que solo daría ayuda, pero vivir en medio de la naturaleza mejoró mi relación con Dios y resulté siendo yo la beneficiada.

Un sábado viajamos a una iglesia con dos de mis alumnas, ellas cantaban y yo predicaba. Ese día muchas personas aceptaron el llamado a entregar sus vidas a Cristo. A eso de las 4:00 pm comencé a preocuparme porque el último transporte público salía a las 5:30 pm. Los hermanos nos insistieron para que nos quedáramos y predicáramos en la Sociedad de Jóvenes. Al finalizar el culto nos llevaron a la parada, donde esperamos más de dos horas. Estábamos solas y con miedo, además de saber que debíamos regresar esa misma noche al internado.

De pronto, un camión de bebidas pasó y le pedimos que nos llevara. Fue una decisión muy arriesgada pero era nuestra única opción. El conductor nos dio lugar en la cabina y mientras viajábamos comenzó a hacernos preguntas. Le contamos que éramos misioneras y le hablamos de Jesús. Nos llevó hasta la entrada de la carretera que conducía al internado, faltaban unos tres kilómetros para llegar a nuestro destino. El conductor nos regaló su linterna y no nos cobró por llevarnos. Esa noche sentí la protección divina, el recorrido era famoso por estar lleno de serpientes y animales salvajes como panteras, pero en esos momentos el versículo de hoy fue nuestra esperanza y gracias a Dios llegamos sanas y salvas.

¿Sabes algo? No tienes que dejar tu país para predicar el evangelio, pero ya sea que lo hagas o no, siempre podrás contar con la protección divina. Confía hoy en Dios y, como dijo Jesús, experimentarás «cosas maravillosas».

 

Mónica Muy

Guatemala


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